miércoles, 17 de diciembre de 2008
Muy Buenas Lunas a todos vosotros

Bien, pues aqui les hago entrega de un nuevo episodio de esto que hago con mucha dedicacion para todos, espero les siga agradando, una disculpa por la tardanza.

Muchas Gracias

Hasta Siempre

Oh no olviden dejar su repudio, critica, abucheo o un simple comentario... gracias.


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Capitulo 7


Esa noche comenzó temprano, apenas el sol comenzaba aocultarse y daba al cielo una hermosa mascara color rojiza, decidí salir a darun paseo por la playa, el sonido de las olas era imponente, las gaviotas ypelicanos le añadían un coro sublime a la sinfonía de Poseidón que inundaba misoídos en aquellos momentos, caminaba por el malecón y ataviado de ropasincoherentes al lugar en el que estaba, las personas me miraban extrañados,algunos llegaban hasta pensar que era irreal, unos mas me temían, y la gran mayoríani siquiera se percataba de mi presencia, un momento .. ¿Por qué me temían?,acaso no saben que no les hare daño, que seria incapaz de agredirlos, muchomenos a personas de noble corazón, aunque su olor me embriagaba, sus aromas meincitaban a poseer sus sentimientos, sus recuerdos, su existencia, los deseaba,deseaba el liquido que les proveía de vitalidad, añoraba sus vidas, pero eso esalgo que aprendí a controlar a muy temprana edad de mi condición asesina.

El sol se había ocultado al fin.

La bóveda celeste tomo un tono purpura casi negro, las lucesdel malecón se encendían poco a poco, los autos aportaban lo suyo en ese juegode colores, los edificios a escasa distancia de mis pasos se erguían imponentes,llenos de vida, de brillo, de ruido, cada uno de ellos era el templo del mal demuchas personas, es asombroso como al ocultarse el sol, diferentes tipos deseres se acumulan en las calles, las familias, los niños, algunos ancianossaben de ello y decide refugiarse en la aparente tranquilidad de sus hogares ohabitaciones, saben que con la noche no solo cae la sombra y el frio, saben quela noche alberga a los seres mas terribles y maléficos, los mas despiadados,los mas desalmados, aquellos seres que solo piensan en si mismos, sin importarsobre quien pasen o pisoteen, saben que aquellos seres infernales… no son masque los mismos humanos, lo que no saben es que no solo ellos pululan la noche,no saben que hay mas seres aun mas demoniacos, que son asesinos, que soncazadores, que somos nosotros los bebedores de sangre quienes les rondan,quienes les buscan y quienes les daremos fin a esos otros seres que temen.

Mi caminata temprana tenia un motivo, iba en busca de unahechicera, nosotros los vampiros odiamos a los hechiceros, bueno, al menos yolos odio, pero las circunstancias ameritaban ese tipo de decisiones, deje elmalecón y me interne por entre los edificios, un par de ellos, enormes,formaban un callejón estrecho que parecía no tener salida, tenebroso, maloliente, no estaba iluminado, no creo que alguien en lucidas condiciones seatreviera a internarse ahí, claro tenia salida, y al llegar a esta si unovolteaba la vista podría pensar exactamente lo mismo, no hay salida, al momentode dejar aquel callejón un par de mujeres se me acerco con la intención devenderme un poco de cariño, ataviadas en pequeñas ropas que en lugar de darlesuna aire sensual les hacían ver mas vulgares de lo que eran, al escuchar suspensamientos percate la naturaleza macabra de ambas, -¿así que es de este tipode personas que algunos se esconden en la noche?- pensé, estaban justo frente ami, eran despreciables, solo basto que mis reflejaran los tonos rojizos de lanoche y un pequeño movimiento de cuello para que ellas huyeran aterrorizadaspor lo que acababan de presenciar, no les di mas importancia y continúe por micamino, los edificios majestuosos que antes envolvían la ciudad comenzaban adesvanecerse, la penumbra, el viento, el silencio me hacían compañía, la urbese empezaba a convertir en aldea y la aldea en pantano, la humedad imperaba,los desagradables animales se cazaban unos a otros; seguí caminando entre loque parecía un sendero rodeado de arboles que no permitían ver mas allá de unoscuantos pasos, el fango se adhería a mis botas y ensuciaba mis ropajes, habíamurmullos y pequeños ruidos que seguro hubieran inquietado a cualquiera, peromi mente solo pensaba en ella, en mi tarea, me distraía tanto que no caía encuenta del lugar en el que me encontraba, un despreciable pantano, después deunos cuantos minutos de caminar me encontré a unos metros de mi destino, quiseseguir caminando pero algo llamo mi atención de inmediato, arriba, en la copade un árbol se encontraba algo… o alguien, observando al mismo lugar al que medirigía, -¿sabrá eso que estoy aquí?-, intente escrutar sus pensamientos perome fue imposible, y además fue una mala decisión, mi intento de intrusión leadvirtió de mi presencia, intente esconderme rápidamente detrás de un árbol quese encontraba a un par de metros detrás mío, fue inútil, mas rápido que mivista y que mis movimientos la criatura había descendido del árbol que leresguardaba y se postro frente a mi, logre verlo, de complexión completamenteesquelética, su piel verdosa parecía estar adherida al esqueleto, ojos grandesy rojos, eran espantosamente rojos, sus dientes salían de las fauces de suboca, filosos todos ellos, su nariz era puntiaguda y las orejas extrañamenteafiladas salían de las proporciones de su cara, sus ropas harapientas ymanchadas de sangre, de estatura mediana, encorvado, pies descalzos, en generalera desagradable.

-Tu no eres uno de ellos, ¿Qué haces aquí entonces?- meespeto, de su boca salía demasiada saliva al hablar.

-Eso es algo que no te interesa ni pienso discutir contigo,ahora quítate de mi camino- le impere.

-No te atrevas a decirme lo que tengo que hacer- me decía,su rostro solo denotaba ira y rencor, se encontraba peligrosamente cerca de mi.

Quise apartarlo, quise ser rápido, pero el lo fue mas, sinsiquiera darme tiempo de reaccionar se movió detrás mío, se abalanzo sobre miespalda, me sujeto con una fuerza increíble, ¿Cómo podía un ser que se veía tanenclenque poseer aquella fuerza?, se aferro a mi cuerpo y comencé a agitarmebruscamente para librarme de el, pero mis esfuerzos eran inútiles, estabacompletamente aferrado a mi, con los brazos intente sujetarlo, quería lanzarlolejos, sus garras se enterraban en mi piel, me hacían sangrar, intentaba nogritar pero me era imposible, mis intentos por quitármelo de encima eran cadavez mas torpes, de pronto sus dientes se encajaron en mi cuello, me estabamordiendo, solté un grito sordo, caímos al fango y comenzamos a rodar, el seaparto de mi espantado, aterrorizado.

-¿Qué eres?- me pregunto mientras se apartaba y alejaba demi.

-Maldito seas- le espete, mis manos se dirigieron a laherida del cuello, ¿Por qué no comenzaba a sanarse?, seguía sangrando.

-Tu sangre…. ¿Qué tiene tu sangre?, me quema… me estaquemando- me decía horrorizado, cayo y quedo sujetado por sus rodillas, a unospasos de mi.

-Iluso, ahora estas perdido- le dije, quise levantarme, perola herida en mi cuello era muy dolorosa, ¡!no sanaba!, ¿Por qué no sanaba?,torpemente me levante, no podía dejarme vencer por esa criatura tandesagradable, no tenia fuerzas suficientes, pero aun así podía arrojarlo con unpoco que telequinesis, así que comencé a hacerlo, lo levante por los aires y else asusto aun mas, lo lance hacia el árbol en el que se encontraba cuando lohalle, el árbol crujió con rudeza, los gritos de dolor de esa criatura segurose escucharon a grandes distancias, cayo bruscamente al fango, todo su cuerposeguro estaba despedazado ya, decidí acercarme para terminar con el, pero loque vi me sorprendió de sobremanera, mi sangre le había dado la habilidadtemporal de regenerarse, lentamente vi como sus huesos mullidos comenzaban avolver a sus posiciones originales, esa situación era muy dolorosa, yo losabia, lo había vivido hacia poco, el ser desagradable se repuso de susmúltiples heridas y logro levantarse.

-Quiero mas, quiero mas- decía fuera de si, se estabavolviendo loco, se lanzo sobre mi de nuevo.

-No obtendrás mas de mi- le asegure, detuve su vuelo, losostuve unos segundos mas en el aire, con mucha dificultad lograba mantenerme en pie, nos encontrábamos en unazona en donde no había mas arboles en el pantano, la luna lograba alumbrar ellugar perfectamente, había partes en las que si uno caía, seguramente nosaldría jamás.

-¿Cómo haces eso?, ¿Qué eres?, ¿Quién eres?- me preguntaba,se agitaba en el aire enérgicamente, estaba realmente asustado, y esoalimentaba mi ego.

-Morirás sin saberlo- le dije irónicamente, reí, reí acarcajada batiente, lo azote de nuevo al árbol, y este quedo bañado de sangre,comenzaba a vencerse el tronco, sin soltarlo volví a elevarlo, sus huesosestaban quebrados,  pero esta vez nologro regenerarse por completo, lo lance por los aires con toda la fuerza queme fue posible reunir, sus gritos eran verdadera música para mi, después de unpar de segundos cayo frente a mi, no hubo mas gritos, no hubo reacción, inertela criatura yacía frente a mi con todos sus huesos destrozados, su sangrecomenzó a pintar el fango, era un hermoso cuadro el que estaba presenciando,ese maldito no molestaría mas, ¿Qué me había hecho?, la herida continuabaabierta y mi sangre también teñía mis ropas, me debilitaba mas y mas, así quedecidí no perder mas mi tiempo ahí, seguí caminando a la choza que se veía a lolejos, el fango de pronto se vio cubierto por un camino de madera marrón, mivisión se nublaba, pero continúe, tal vez ella podría ayudarme, tal vez ellatuviera un remedio para mi herida, me costaba demasiado sostenerme, pero comoenviado por los dioses un barandal de madera se encontraba a un lado mío, mesostuve de el, mi sangre continuaba saliendo, alce la vista, ahí estaba, lachoza estaba en muy mal estado, los maderos enmohecidos.

Solo unos pasos mas y un par de escalones me separaban de midestino, una pequeña luz se asomaba por la única  ventana y además rota de la choza, por fuerase encontraban un sinfín de artilugios colgados, además de que las paredes demadera estaban atestadas de símbolos y formas mágicas todas en color negro yuna que otra blanca, no cabía duda alguna que era la morada de un brujo, camineun poco mas, pero ya no aguante, caí al suelo con los brazos al frente, mire unpoco y note que la puerta se abría lentamente, la tenue luz iluminaba losmaderos del piso, después solo un par de sandalias y un vestido negroondulándose frente a mi era lo que podía notar, el vestido comenzó a caer y cubrirel par de pies que tenia frente a mi, aun miraba hacia enfrente; se habíaagachado, bajo aun mas la cabeza y me miro mientras sostenía con su mano micabeza, ¡era hermosa!, en verdad era hermosa, ¿Acaso era un ángel que habíaacudido por mi alma? Sus ojos eran violetas, sus mejillas perfectas, de rasgostan finos como una escultura.

-¿eres un ángel?- le pregunte

-Mas bien soy como un demonio corazón- me contesto, su vozera tan dulce.

-Creo que estoy enamorado, creo que estoy delirando- decíaentre dientes.

-No creo que eso sea algo que le guste escuchar a Lucy- medijo.

-No se donde esta Lucy siquiera- le decía, ya no teniafuerzas, ya no podía mas, me sujeto por lo brazos y me arrastro dentro de lacasa, me coloco boca arriba, se acerco a cerrar la puerta y después volvió ami.

El techo de la choza estaba plagado de símbolos también,claro no tenia ni idea de que significaban, era una vela quien proveía la luzmortecina, las sombras de todo lo que había en la casa jugaban con el techo ylas paredes, bailaban, el matiz era de un color sepia, no se veía nada mal, erareconfortante, me hacia olvidar la precaria situación en la que me encontraba,cada rincón de la choza era mas atrayente que el anterior, libros, pergaminos ymas libros, regados por doquier, ¿así era la vida de un hechicero?, de prontoregrese de mi sopor.

-Max, prométeme que no lo harás- me pidió.

-¿hacer que?-

-Que no me asesinaras, ¡Promételo!-

-¿Por qué habría de hacerlo?- sabia tanto de mi sin siquieraconocerme, por eso odiaba a los hechiceros, jamás podrás engañarlos, y ellos ati si.

-Solo hazlo amor, Prométemelo-

-No creo que haya razón para….- su sangre comenzó a caer enmi boca, ¡me estaba dando su sangre!, poco a poco empecé a recobrar fuerzas,tome la muñeca que se había herido, la lleve a mis labios y succione, succionetan fuerte que no caí en cuenta de que la estaba asesinando, de que su corazónpronto dejaría de latir si continuaba así, pero no podía detenerme, su sangreera diferente a la de los demás, era especial, me enervaba, me drogaba, no loentendía, me detuve, me aparte bruscamente, ella cayo al suelo, fue demasiadotarde.

Sus ojos estaban casi en blanco, los latidos de su corazóneran ya imperceptibles, y su respiración se perdía, tenia que hacer algo, esamujer era mi única esperanza, el único medio para poder enfrentar a Tony, almenos esas habían sido las palabas de Ewan al mandarme por ella, ¿Por qué no medetuve a tiempo?, ¡estaba horrorizado!, camine de un lado de la choza al otropateando todo lo que se encontraba en el suelo, mirándola en todo momento, ahí,tendida en el suelo, muriendo, por mi culpa…

-Tengo que hacerlo- Grite, rápidamente me arrodille anteella, la herida en mi cuello había sanado ya, así que con una uña me hice uncorte en mi muñeca izquierda, la sangre empezó a fluir y la deje caer en lacomisura de sus labios, no reaccionaba, aparte la mano e hice mas grande laherida de modo que manara mucha mas sangre, de nuevo la lleve a su boca, con miotro brazo incline su cabeza para que  elfluido entrara a su cuerpo sin problemas, de pronto, la trago, solo bastaron unpar de segundos para que su corazón comenzara a latir con un poco mas defuerza, se aferro a mi, ahora era ella quien tomaba mi vida, mientras lo haciayo la abrazaba, con mi mano libre acariciaba su cabello, el dolor que unosiente en esas situaciones es indescriptible, pero tenia que hacerlo, era laúnica opción, cuando sentí que era suficiente, tiernamente pero con firmezaaparte su boca,  no me miro, mantenía surostro hacia el suelo, podía escucharla respirar y como latía su  corazón, pero no era suficiente, aun notenia  fuerzas para levantarse

Eche un vistazo rápido a la casa, hacia el fondo en unahabitación,  sobre una mesa redonda demadera derruida, se encontraba la luz de una sola vela que nos iluminaba, en elsuelo habían dibujado con lo que pareciera tiza un pentagrama y algunossímbolos mas,   montones de librosregados junto con diversos artefactos le daban a esa habitación un aspecto dearrabal como a toda la casa, la luz me había atrapado… - todo puede ser evitado – las palabras de Ewan no pudieron haberllegado en mejor momento, regrese la mirada hacia donde yacía la hechicera, latome de nuevo y abrazándola bebí nuevamente su sangre, un remolino de imágenes,recuerdos y vivencias se galopaban en mi mente, tenia que disfrutarlas, estaseria la ultima vez que tendría ese contacto con ella, pude ver sus recuerdos,pude observar a sus padres bañados en sangre, mientras ella se escondía debajode la mesa… la misma mesa que yacía en la habitación contigua, pude sentir suhorror, su ira, su rencor, todos esos sentimientos me golpeaban uno tras otro,después pude ver a Tony, el los había asesinado, pero el no se percato de supresencia, las imágenes se iban... estaba perdiendo aquel lazo, me hice a unlado, extasiado mas por sus sentimientos que por su sangre que fluía dentro demi, pude haberla dejado morir, pero no, compartíamos el mismo destino, no podíadejarla ir, con mis colmillos me provoque una herida sobre mi lengua y cuandola sangre lleno mi boca, la bese, bese sus labios como si fuera la mujer quemas había amado en mi vida, aun no se que me llevo a hacerlo, pero ella bebíade mi agresivamente, tal ves ya sabia lo que estaba sucediendo, tal ves soloestaba excitada por la sensación que le regalaba aquel fluido de vida, cuandonote que era suficiente la aparte, con una mano limpio su rostro, su cabellocaía cubriéndole la mitad de la cara.

Me miro.

El tono lila de sus ojos parecía haberse perdido, ahoraalbergaban un color mas rojizo, estaba extasiada, miro sus manos y  su cuerpo mandado de sangre, se extrañaba alhacerlo, comenzó a entrar en pánico y se lanzo sobre mi.

-¿Por qué lo has hecho maldito?- me gritaba – Te pedí que nolo hicieras, eres un estúpido- continuo espetándome.

-No tuve opción- respondí mientras me encogía de hombros, nisiquiera intentaba desviar sus golpes.

-Maldito seas, maldito seas infeliz- me decía, sus ojosardían en rabia, estaba llorando, la sangre manchaba ese bello rostro lleno deira, continuaba golpeando mi pecho.

-Espero algún día me perdones- masculle.

-Jamás te perdonare, Jamás-

Dejo de golpearme, se llevo las manos al abdomen y comenzó avomitar, su cuerpo empezaría a morir, era un proceso devastador, pero erarápido, así que me dirigí fuera de la casa, en lo que ello sucedía, sabia queno soportaría su agonía ni sus gritos, baje los escalones por los que antes mehabía arrastrado, había sangre en los maderos y la buhardilla, deje el camino yme dirigí a un costado de la casa,  habíademasiada humedad y el frio de la madrugada comenzaba a intensificarse, alcé lavista e intente buscar unas cuantas estrellas, pero los gritos de la hechiceraeran terroríficos, desviaban mi atención, no sabia que era mas insoportable, sisu sufrimiento o el hecho de saber el acto de maldad que había llevado acabo ydecidí entonces regresar a por ella, rodee la casa de nuevo, me detuvefrente  a la puerta cuando los escuche,inmediatamente note su presencia, solo que, no tenia idea de cuantos eran,  pero si que eran demasiados, era inútilcorrer dentro de la casa, estaban ya casi encima de mi, me estremecí, cerré lospuños con fuerza, apreté los dientes, agache la cabeza y me eleve bruscamente,no era mi intención que me siguieran, solo quería obtener una mejor visión decuantos eran y sus posiciones. el viento rasgo mi rostro, abrí los ojos y losvi, estaban en los arboles cercanos a la choza, la mayoría se había percatadode mi movimiento, me seguían con la mirada, rápidamente hice un calculo decuantos eran… y eran mas de lo que me hubiese gustado, seguramente estaban ahípara cobrar venganza de aquel otro trasgo que había asesinado anteriormente,estaban rabiosos, gire en el aire de modo que termine viéndolos de frente, caícon una rodilla al piso y la otra flexionada, alcé la vista y les mire con lamisma ira que ellos me daban.

-Si sois inteligentes, marchaos de aquí, si no, esta ciénagaserá vuestra tumba- masculle, poniéndome de pie lentamente.

-Los que morirán esta noche serán tu y esa bruja que estadentro de la casa-dijo uno de ellos, de complexión mucho mas robusta que la deltrasgo asesinado.

-Vaya, no me hagas reír- me mofe.

-Risas no serán precisamente lo que se escuchara de ti-

-Creo que ustedes hablan demasiado- les grite, extendí misdos brazos a la altura de los hombros, un par de rocas que se encontraban cercase levantaron, con movimientos bruscos de mis extremidades que se cruzaronfrente a mi, las rocas salieron disparadas hacia el grupo de trasgos que seencontraban mas cerca de mi, solo unos cuantos lograron esquivar el ataque, losmas lentos, recibieron tales golpes que sus cuerpos se despedazaron alinstante, bañando de sangre a aquellos que se encontraban cerca, unos masquedaron aterrorizados al contemplar tan salvaje escena.

-Os he dicho que se larguen de aquí- les amenacé una vesmas.

-No todos somos tan estúpidos- me contesto el mismopersonaje que había hablado por primera vez.

-Bien, entonces que así sea- reí despiadadamente, di un gransalto acercándome solo un poco a ellos, sabia que si me llegaban a morderestaría en graves problemas, me encorve un poco en el aire, y precipite micaída hacia el que parecía ser su líder, tenia que ser rápido, al acercarme algrupo de trasgos que se encontraban a las faldas de los arboles, voltee rápidamentea un par de ellos que parecían un poco asustados, los cogí telepáticamente ycuando logre tener control sobre ellos, los arroje hacia aquellos que protegíana su líder, solo eran cuatro y estaban justo frente a el, eran fieles, pues nose apartaron a mi ataque, aun así, de nada les sirvió, sus cuerpos noresistieron el impacto y terminaron volando un par de metros lejos de su líder,el cual ahora estaba a merced de mi ataque, un puntapié que seguramente leharía bastante daño, pero cuando me encontraba por acertar el golpe, lo esquivocon tal velocidad que me fue imposible reaccionar, mi cuerpo terminoarrastrándose por el fango, me detuve con una raíz que se encontraba un tantosalida, pero para cuando me incorpore ya tenia a mas trasgos sobre mi, comoplaga, salían mas y mas, estaban sobre mi, me morderían, no podía permitir queeso sucediera, así que con un acopio de fuerzas, brinque estrepitosamente,elevándome lo mas posible, hubo quienes no resistieron el movimiento y sedesprendieron de mi al instante, pero los que se me aferraron, rasgaban todo micuerpo con sus afiladas garras, y unos mas buscaban morderme, no tenia masopción, así que me precipite hacia los arboles con fuerza, los golpes querecibirían serian suficientes para irme desprendiendo de ellos. el crujir de lamadera era estruendoso, al igual que los gritos de los trasgos, en cuantogolpeaba un árbol me dirigía hacia otro sin detenerme ni un instante, estabafuncionando, solo que también me lastimaba a mi, cuando ya solo quedaban un parde ellos sobre mi, los sujete fuertemente e intente lanzarlos, pero sentíinmediatamente que ya tenia mas encima, no podía azotarme a los arbolessiempre, si seguí así, seguramente acabarían conmigo por lo dañado queterminaría, aun así, seguí agitándome fuertemente, comencé a sentir susmordidas, por todas partes del cuerpo, el dolor era insoportable, ¡pero no mequemaban!, no era como había sucedido con el primer trasgo, note como lasheridas sanaban al instante, no tenia ni idea del porque, pero era una buenaseñal, así que decidí sujetarlos de uno a uno e irlos lanzando fuertemente,tratando de golpear a aquellos quienes se me acercaban, poco a poco comencé aqueda libre, lo suficiente como para seguir con mi ataque a su líder, peroestaba agotado, mis movimientos se volvieron torpes, aun así lo intente,lanzaba golpe tras golpe sin siquiera rozarlo..... solo se reía.

-Te advertí que morirías- encaro

-No moriré a manos de una inmunda y desgarbada criatura comotu- le decía.

Esquivo uno de mis ataques y me golpeo por la espaldahaciéndome volar hacia la puerta de la casa, quede tendido una vez mas enaquellos escalones de madera, el golpe había sido demasiado potente, ¿de dondesacaban tanta fuerza esos seres?, la vista se me nublaba, no podía dejarmevencer, me incorpore lentamente, herido, pero el ya estaba frente a mi, meataco sin piedad alguna, cada golpe que me daba era con mas fuerza que elanterior, eran tan rápidos que ni siquiera lograba verlos venir, me estabadespedazando, mis huesos se quebraban como palillos de madera, en un ultimoesfuerzo y con lo poco que me quedaba de fuerza telepática, lo tome por elcuello y logre aventarlo hacia a tras un poco, caí de rodillas, intentelevantarme, no podía.

-Ya haz hecho demasiado precioso- dijo la hechicera, susropas estaban completamente llenas de suciedad debido a la transformación quehabía sufrido, pero esta vez llevaba consigo un bolsillo colgado en el cuello,de color rojizo y parecía ser de alguna piel extraña, en su brazo izquierdoportaba un báculo de pequeñas dimensiones, repleto de diagramas, sellos ydibujos, camino a un lado mío, estaba mas hermosa de lo que la había vistoantes, se le veía una mirada llena de determinación y furia; lentamente levantoel brazo con el báculo, este comenzó a brillar en un tono azul, apunto hacia eltrasgo que me había hecho trizas, voltee a verlo, ahora estaba aterrado, sedetuvo justo a un par de pasos delante de mi, comenzó a rezar un conjuro.

figura umbrana aeris

foetor cadaverum viginti

cubiculum aurarum veris

volumina fumi putidi

nubes nivis aestivae

impetus ventorum iratorum

carmen fulminis

spiritus caeli

ira ventorum aquaeque rotantum

 

El báculo comenzó a brillar aun mas, dibujo con el una serie desímbolos justo frente a ella, la punta del artefacto acumulaba demasiadaenergía, mire hacia su rostro, el cabello se le movía como si una ráfaga deviento la golpeara, de pronto, ¡me miro! Sus ojos estaban blancos y me mirabancon ira, su cabello se alzo por completo y me apunto con su con su arma mágica-

 

-¿pero… porque me apuntas a mi?- pregunte extrañado

-Es necesario- contesto con una voz que no reconocía.

-No entiendo-

-No pretendo que me entiendas- contesto, su cabello comenzó a agitarseaun mas, la vara que sostenía estaba agitándose por la energía que acumulaba.

 

¿Se estará vengando por la naturaleza demoniaca que le había impuesto?,tal vez lo merecía, ella me lo había pedido, sabia lo que haría y aun así searriesgo sabiendo que tal vez sucedería, la traicione de cierto modo; mire dereojo a los trasgos, estaban tan sorprendidos como yo, devolví mi vista a lahechicera, que bella era, el aspecto de sus ropas demacradas era insignificantecomparado con la magnificencia de su cuerpo perfecto, su piel aterradoramenteblanquecina, sus facciones ahora eran casi imperceptibles, sin embargo podíanotar la ira que sentía en esos momentos, cerré los ojos.

 

Escuche como agito su brazo una vez mas, dijo una palabra inaudible,era el fin, un destello de calor me envolvió, abrí los ojos y una estela decolor azul me envolvía, la fuerza del hechizo me hizo perder el poco equilibrioque me quedaba, caí al suelo, no tenia fuerza ya, tal vez…moriré.


Tags: historia corta

Publicado por ddalestat @ 4:39 AM  | mis escritos
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