Esa noche comenzó temprano, apenas el sol comenzaba a ocultarse y daba al cielo una hermosa mascara color rojiza, decidí salir a dar un paseo por la playa, el sonido de las olas era imponente, las gaviotas y pelicanos le añadían un coro sublime a la sinfonía de Poseidón que inundaba mis oídos en aquellos momentos, caminaba por el malecón y ataviado de ropas incoherentes al lugar en el que estaba, las personas me miraban extrañados, algunos llegaban hasta pensar que era irreal, unos mas me temían, y la gran mayoría ni siquiera se percataba de mi presencia, un momento .. ¿Por qué me temían?, acaso no saben que no les hare daño, que seria incapaz de agredirlos, mucho menos a personas de noble corazón, aunque su olor me embriagaba, sus aromas me incitaban a poseer sus sentimientos, sus recuerdos, su existencia, los deseaba, deseaba el liquido que les proveía de vitalidad, añoraba sus vidas, pero eso es algo que aprendí a controlar a muy temprana edad de mi condición asesina.
El sol se había ocultado al fin.
La bóveda celeste tomo un tono purpura casi negro, las luces del malecón se encendían poco a poco, los autos aportaban lo suyo en ese juego de colores, los edificios a escasa distancia de mis pasos se erguían imponentes, llenos de vida, de brillo, de ruido, cada uno de ellos era el templo del mal de muchas personas, es asombroso como al ocultarse el sol, diferentes tipos de seres se acumulan en las calles, las familias, los niños, algunos ancianos saben de ello y decide refugiarse en la aparente tranquilidad de sus hogares o habitaciones, saben que con la noche no solo cae la sombra y el frio, saben que la noche alberga a los seres mas terribles y maléficos, los mas despiadados, los mas desalmados, aquellos seres que solo piensan en si mismos, sin importar sobre quien pasen o pisoteen, saben que aquellos seres infernales… no son mas que los mismos humanos, lo que no saben es que no solo ellos pululan la noche, no saben que hay mas seres aun mas demoniacos, que son asesinos, que son cazadores, que somos nosotros los bebedores de sangre quienes les rondan, quienes les buscan y quienes les daremos fin a esos otros seres que temen.
Mi caminata temprana tenia un motivo, iba en busca de una hechicera, nosotros los vampiros odiamos a los hechiceros, bueno, al menos yo los odio, pero las circunstancias ameritaban ese tipo de decisiones, deje el malecón y me interne por entre los edificios, un par de ellos, enormes, formaban un callejón estrecho que parecía no tener salida, tenebroso, mal oliente, no estaba iluminado, no creo que alguien en lucidas condiciones se atreviera a internarse ahí, claro tenia salida, y al llegar a esta si uno volteaba la vista podría pensar exactamente lo mismo, no hay salida, al momento de dejar aquel callejón un par de mujeres se me acerco con la intención de venderme un poco de cariño, ataviadas en pequeñas ropas que en lugar de darles una aire sensual les hacían ver mas vulgares de lo que eran, al escuchar sus pensamientos percate la naturaleza macabra de ambas, -¿así que es de este tipo de personas que algunos se esconden en la noche?- pensé, estaban justo frente a mi, eran despreciables, solo basto que mis reflejaran los tonos rojizos de la noche y un pequeño movimiento de cuello para que ellas huyeran aterrorizadas por lo que acababan de presenciar, no les di mas importancia y continúe por mi camino, los edificios majestuosos que antes envolvían la ciudad comenzaban a desvanecerse, la penumbra, el viento, el silencio me hacían compañía, la urbe se empezaba a convertir en aldea y la aldea en pantano, la humedad imperaba, los desagradables animales se cazaban unos a otros; seguí caminando entre lo que parecía un sendero rodeado de arboles que no permitían ver mas allá de unos cuantos pasos, el fango se adhería a mis botas y ensuciaba mis ropajes, había murmullos y pequeños ruidos que seguro hubieran inquietado a cualquiera, pero mi mente solo pensaba en ella, en mi tarea, me distraía tanto que no caía en cuenta del lugar en el que me encontraba, un despreciable pantano, después de unos cuantos minutos de caminar me encontré a unos metros de mi destino, quise seguir caminando pero algo llamo mi atención de inmediato, arriba, en la copa de un árbol se encontraba algo… o alguien, observando al mismo lugar al que me dirigía, -¿sabrá eso que estoy aquí?-, intente escrutar sus pensamientos pero me fue imposible, y además fue una mala decisión, mi intento de intrusión le advirtió de mi presencia, intente esconderme rápidamente detrás de un árbol que se encontraba a un par de metros detrás mío, fue inútil, mas rápido que mi vista y que mis movimientos la criatura había descendido del árbol que le resguardaba y se postro frente a mi, logre verlo, de complexión completamente esquelética, su piel verdosa parecía estar adherida al esqueleto, ojos grandes y rojos, eran espantosamente rojos, sus dientes salían de las fauces de su boca, filosos todos ellos, su nariz era puntiaguda y las orejas extrañamente afiladas salían de las proporciones de su cara, sus ropas harapientas y manchadas de sangre, de estatura mediana, encorvado, pies descalzos, en general era desagradable.
-Tu no eres uno de ellos, ¿Qué haces aquí entonces?- me espeto, de su boca salía demasiada saliva al hablar.
-Eso es algo que no te interesa ni pienso discutir contigo, ahora quítate de mi camino- le impere.
-No te atrevas a decirme lo que tengo que hacer- me decía, su rostro solo denotaba ira y rencor, se encontraba peligrosamente cerca de mi.
Quise apartarlo, quise ser rápido, pero el lo fue mas, sin siquiera darme tiempo de reaccionar se movió detrás mío, se abalanzo sobre mi espalda, me sujeto con una fuerza increíble, ¿Cómo podía un ser que se veía tan enclenque poseer aquella fuerza?, se aferro a mi cuerpo y comencé a agitarme bruscamente para librarme de el, pero mis esfuerzos eran inútiles, estaba completamente aferrado a mi, con los brazos intente sujetarlo, quería lanzarlo lejos, sus garras se enterraban en mi piel, me hacían sangrar, intentaba no gritar pero me era imposible, mis intentos por quitármelo de encima eran cada vez mas torpes, de pronto sus dientes se encajaron en mi cuello, me estaba mordiendo, solté un grito sordo, caímos al fango y comenzamos a rodar, el se aparto de mi espantado, aterrorizado.
-¿Qué eres?- me pregunto mientras se apartaba y alejaba de mi.
-Maldito seas- le espete, mis manos se dirigieron a la herida del cuello, ¿Por qué no comenzaba a sanarse?, seguía sangrando.
-Tu sangre…. ¿Qué tiene tu sangre?, me quema… me esta quemando- me decía horrorizado, cayo y quedo sujetado por sus rodillas, a unos pasos de mi.
-Iluso, ahora estas perdido- le dije, quise levantarme, pero la herida en mi cuello era muy dolorosa, ¡!no sanaba!, ¿Por qué no sanaba?, torpemente me levante, no podía dejarme vencer por esa criatura tan desagradable, no tenia fuerzas suficientes, pero aun así podía arrojarlo con un poco que telequinesis, así que comencé a hacerlo, lo levante por los aires y el se asusto aun mas, lo lance hacia el árbol en el que se encontraba cuando lo halle, el árbol crujió con rudeza, los gritos de dolor de esa criatura seguro se escucharon a grandes distancias, cayo bruscamente al fango, todo su cuerpo seguro estaba despedazado ya, decidí acercarme para terminar con el, pero lo que vi me sorprendió de sobremanera, mi sangre le había dado la habilidad temporal de regenerarse, lentamente vi como sus huesos mullidos comenzaban a volver a sus posiciones originales, esa situación era muy dolorosa, yo lo sabia, lo había vivido hacia poco, el ser desagradable se repuso de sus múltiples heridas y logro levantarse.
-Quiero mas, quiero mas- decía fuera de si, se estaba volviendo loco, se lanzo sobre mi de nuevo.
-No obtendrás mas de mi- le asegure, detuve su vuelo, lo sostuve unos segundos mas en el aire, con mucha dificultad lograba mantenerme en pie, nos encontrábamos en una zona en donde no había mas arboles en el pantano, la luna lograba alumbrar el lugar perfectamente, había partes en las que si uno caía, seguramente no saldría jamás.
-¿Cómo haces eso?, ¿Qué eres?, ¿Quién eres?- me preguntaba, se agitaba en el aire enérgicamente, estaba realmente asustado, y eso alimentaba mi ego.
-Morirás sin saberlo- le dije irónicamente, reí, reí a carcajada batiente, lo azote de nuevo al árbol, y este quedo bañado de sangre, comenzaba a vencerse el tronco, sin soltarlo volví a elevarlo, sus huesos estaban quebrados, pero esta vez no logro regenerarse por completo, lo lance por los aires con toda la fuerza que me fue posible reunir, sus gritos eran verdadera música para mi, después de un par de segundos cayo frente a mi, no hubo mas gritos, no hubo reacción, inerte la criatura yacía frente a mi con todos sus huesos destrozados, su sangre comenzó a pintar el fango, era un hermoso cuadro el que estaba presenciando, ese maldito no molestaría mas, ¿Qué me había hecho?, la herida continuaba abierta y mi sangre también teñía mis ropas, me debilitaba mas y mas, así que decidí no perder mas mi tiempo ahí, seguí caminando a la choza que se veía a lo lejos, el fango de pronto se vio cubierto por un camino de madera marrón, mi visión se nublaba, pero continúe, tal vez ella podría ayudarme, tal vez ella tuviera un remedio para mi herida, me costaba demasiado sostenerme, pero como enviado por los dioses un barandal de madera se encontraba a un lado mío, me sostuve de el, mi sangre continuaba saliendo, alce la vista, ahí estaba, la choza estaba en muy mal estado, los maderos enmohecidos.
Solo unos pasos mas y un par de escalones me separaban de mi destino, una pequeña luz se asomaba por la única ventana y además rota de la choza, por fuera se encontraban un sinfín de artilugios colgados, además de que las paredes de madera estaban atestadas de símbolos y formas mágicas todas en color negro y una que otra blanca, no cabía duda alguna que era la morada de un brujo, camine un poco mas, pero ya no aguante, caí al suelo con los brazos al frente, mire un poco y note que la puerta se abría lentamente, la tenue luz iluminaba los maderos del piso, después solo un par de sandalias y un vestido negro ondulándose frente a mi era lo que podía notar, el vestido comenzó a caer y cubrir el par de pies que tenia frente a mi, aun miraba hacia enfrente; se había agachado, bajo aun mas la cabeza y me miro mientras sostenía con su mano mi cabeza, ¡era hermosa!, en verdad era hermosa, ¿Acaso era un ángel que había acudido por mi alma? Sus ojos eran violetas, sus mejillas perfectas, de rasgos tan finos como una escultura.
-¿eres un ángel?- le pregunte
-Mas bien soy como un demonio corazón- me contesto, su voz era tan dulce.
-Creo que estoy enamorado, creo que estoy delirando- decía entre dientes.
-No creo que eso sea algo que le guste escuchar a Lucy- me dijo.
-No se donde esta Lucy siquiera- le decía, ya no tenia fuerzas, ya no podía mas, me sujeto por lo brazos y me arrastro dentro de la casa, me coloco boca arriba, se acerco a cerrar la puerta y después volvió a mi.
El techo de la choza estaba plagado de símbolos también, claro no tenia ni idea de que significaban, era una vela quien proveía la luz mortecina, las sombras de todo lo que había en la casa jugaban con el techo y las paredes, bailaban, el matiz era de un color sepia, no se veía nada mal, era reconfortante, me hacia olvidar la precaria situación en la que me encontraba, cada rincón de la choza era mas atrayente que el anterior, libros, pergaminos y mas libros, regados por doquier, ¿así era la vida de un hechicero?, de pronto regrese de mi sopor.
-Max, prométeme que no lo harás- me pidió.
-¿hacer que?-
-Que no me asesinaras, ¡Promételo!-
-¿Por qué habría de hacerlo?- sabia tanto de mi sin siquiera conocerme, por eso odiaba a los hechiceros, jamás podrás engañarlos, y ellos a ti si.
-Solo hazlo amor, Prométemelo-
-No creo que haya razón para….- su sangre comenzó a caer en mi boca, ¡me estaba dando su sangre!, poco a poco empecé a recobrar fuerzas, tome la muñeca que se había herido, la lleve a mis labios y succione, succione tan fuerte que no caí en cuenta de que la estaba asesinando, de que su corazón pronto dejaría de latir si continuaba así, pero no podía detenerme, su sangre era diferente a la de los demás, era especial, me enervaba, me drogaba, no lo entendía, me detuve, me aparte bruscamente, ella cayo al suelo, fue demasiado tarde.
Sus ojos estaban casi en blanco, los latidos de su corazón eran ya imperceptibles, y su respiración se perdía, tenia que hacer algo, esa mujer era mi única esperanza, el único medio para poder enfrentar a Tony, al menos esas habían sido las palabas de Ewan al mandarme por ella, ¿Por qué no me detuve a tiempo?, ¡estaba horrorizado!, camine de un lado de la choza al otro pateando todo lo que se encontraba en el suelo, mirándola en todo momento, ahí, tendida en el suelo, muriendo, por mi culpa…
-Tengo que hacerlo- Grite, rápidamente me arrodille ante ella, la herida en mi cuello había sanado ya, así que con una uña me hice un corte en mi muñeca izquierda, la sangre empezó a fluir y la deje caer en la comisura de sus labios, no reaccionaba, aparte la mano e hice mas grande la herida de modo que manara mucha mas sangre, de nuevo la lleve a su boca, con mi otro brazo incline su cabeza para que el fluido entrara a su cuerpo sin problemas, de pronto, la trago, solo bastaron un par de segundos para que su corazón comenzara a latir con un poco mas de fuerza, se aferro a mi, ahora era ella quien tomaba mi vida, mientras lo hacia yo la abrazaba, con mi mano libre acariciaba su cabello, el dolor que uno siente en esas situaciones es indescriptible, pero tenia que hacerlo, era la única opción, cuando sentí que era suficiente, tiernamente pero con firmeza aparte su boca, no me miro, mantenía su rostro hacia el suelo, podía escucharla respirar y como latía su corazón, pero no era suficiente, aun no tenia fuerzas para levantarse
Eche un vistazo rápido a la casa, hacia el fondo en una habitación, sobre una mesa redonda de madera derruida, se encontraba la luz de una sola vela que nos iluminaba, en el suelo habían dibujado con lo que pareciera tiza un pentagrama y algunos símbolos mas, montones de libros regados junto con diversos artefactos le daban a esa habitación un aspecto de arrabal como a toda la casa, la luz me había atrapado… - todo puede ser evitado – las palabras de Ewan no pudieron haber llegado en mejor momento, regrese la mirada hacia donde yacía la hechicera, la tome de nuevo y abrazándola bebí nuevamente su sangre, un remolino de imágenes, recuerdos y vivencias se galopaban en mi mente, tenia que disfrutarlas, esta seria la ultima vez que tendría ese contacto con ella, pude ver sus recuerdos, pude observar a sus padres bañados en sangre, mientras ella se escondía debajo de la mesa… la misma mesa que yacía en la habitación contigua, pude sentir su horror, su ira, su rencor, todos esos sentimientos me golpeaban uno tras otro, después pude ver a Tony, el los había asesinado, pero el no se percato de su presencia, las imágenes se iban... estaba perdiendo aquel lazo, me hice a un lado, extasiado mas por sus sentimientos que por su sangre que fluía dentro de mi, pude haberla dejado morir, pero no, compartíamos el mismo destino, no podía dejarla ir, con mis colmillos me provoque una herida sobre mi lengua y cuando la sangre lleno mi boca, la bese, bese sus labios como si fuera la mujer que mas había amado en mi vida, aun no se que me llevo a hacerlo, pero ella bebía de mi agresivamente, tal ves ya sabia lo que estaba sucediendo, tal ves solo estaba excitada por la sensación que le regalaba aquel fluido de vida, cuando note que era suficiente la aparte, con una mano limpio su rostro, su cabello caía cubriéndole la mitad de la cara.
Me miro.
El tono lila de sus ojos parecía haberse perdido, ahora albergaban un color mas rojizo, estaba extasiada, miro sus manos y su cuerpo mandado de sangre, se extrañaba al hacerlo, comenzó a entrar en pánico y se lanzo sobre mi.
-¿Por qué lo has hecho maldito?- me gritaba – Te pedí que no lo hicieras, eres un estúpido- continuo espetándome.
-No tuve opción- respondí mientras me encogía de hombros, ni siquiera intentaba desviar sus golpes.
-Maldito seas, maldito seas infeliz- me decía, sus ojos ardían en rabia, estaba llorando, la sangre manchaba ese bello rostro lleno de ira, continuaba golpeando mi pecho.
-Espero algún día me perdones- masculle.
-Jamás te perdonare, Jamás-
Dejo de golpearme, se llevo las manos al abdomen y comenzó a vomitar, su cuerpo empezaría a morir, era un proceso devastador, pero era rápido, así que me dirigí fuera de la casa, en lo que ello sucedía, sabia que no soportaría su agonía ni sus gritos, baje los escalones por los que antes me había arrastrado, había sangre en los maderos y la buhardilla, deje el camino y me dirigí a un costado de la casa, había demasiada humedad y el frio de la madrugada comenzaba a intensificarse, alcé la vista e intente buscar unas cuantas estrellas, pero los gritos de la hechicera eran terroríficos, desviaban mi atención, no sabia que era mas insoportable, si su sufrimiento o el hecho de saber el acto de maldad que había llevado acabo y decidí entonces regresar a por ella, rodee la casa de nuevo, me detuve frente a la puerta cuando los escuche, inmediatamente note su presencia, solo que, no tenia idea de cuantos eran, pero si que eran demasiados, era inútil correr dentro de la casa, estaban ya casi encima de mi, me estremecí, cerré los puños con fuerza, apreté los dientes, agache la cabeza y me eleve bruscamente, no era mi intención que me siguieran, solo quería obtener una mejor visión de cuantos eran y sus posiciones. el viento rasgo mi rostro, abrí los ojos y los vi, estaban en los arboles cercanos a la choza, la mayoría se había percatado de mi movimiento, me seguían con la mirada, rápidamente hice un calculo de cuantos eran… y eran mas de lo que me hubiese gustado, seguramente estaban ahí para cobrar venganza de aquel otro trasgo que había asesinado anteriormente, estaban rabiosos, gire en el aire de modo que termine viéndolos de frente, caí con una rodilla al piso y la otra flexionada, alcé la vista y les mire con la misma ira que ellos me daban.
-Si sois inteligentes, marchaos de aquí, si no, esta ciénaga será vuestra tumba- masculle, poniéndome de pie lentamente.
-Los que morirán esta noche serán tu y esa bruja que esta dentro de la casa-dijo uno de ellos, de complexión mucho mas robusta que la del trasgo asesinado.
-Vaya, no me hagas reír- me mofe.
-Risas no serán precisamente lo que se escuchara de ti-
-Creo que ustedes hablan demasiado- les grite, extendí mis dos brazos a la altura de los hombros, un par de rocas que se encontraban cerca se levantaron, con movimientos bruscos de mis extremidades que se cruzaron frente a mi, las rocas salieron disparadas hacia el grupo de trasgos que se encontraban mas cerca de mi, solo unos cuantos lograron esquivar el ataque, los mas lentos, recibieron tales golpes que sus cuerpos se despedazaron al instante, bañando de sangre a aquellos que se encontraban cerca, unos mas quedaron aterrorizados al contemplar tan salvaje escena.
-Os he dicho que se larguen de aquí- les amenacé una ves mas.
-No todos somos tan estúpidos- me contesto el mismo personaje que había hablado por primera vez.
-Bien, entonces que así sea- reí despiadadamente, di un gran salto acercándome solo un poco a ellos, sabia que si me llegaban a morder estaría en graves problemas, me encorve un poco en el aire, y precipite mi caída hacia el que parecía ser su líder, tenia que ser rápido, al acercarme al grupo de trasgos que se encontraban a las faldas de los arboles, voltee rápidamente a un par de ellos que parecían un poco asustados, los cogí telepáticamente y cuando logre tener control sobre ellos, los arroje hacia aquellos que protegían a su líder, solo eran cuatro y estaban justo frente a el, eran fieles, pues no se apartaron a mi ataque, aun así, de nada les sirvió, sus cuerpos no resistieron el impacto y terminaron volando un par de metros lejos de su líder, el cual ahora estaba a merced de mi ataque, un puntapié que seguramente le haría bastante daño, pero cuando me encontraba por acertar el golpe, lo esquivo con tal velocidad que me fue imposible reaccionar, mi cuerpo termino arrastrándose por el fango, me detuve con una raíz que se encontraba un tanto salida, pero para cuando me incorpore ya tenia a mas trasgos sobre mi, como plaga, salían mas y mas, estaban sobre mi, me morderían, no podía permitir que eso sucediera, así que con un acopio de fuerzas, brinque estrepitosamente, elevándome lo mas posible, hubo quienes no resistieron el movimiento y se desprendieron de mi al instante, pero los que se me aferraron, rasgaban todo mi cuerpo con sus afiladas garras, y unos mas buscaban morderme, no tenia mas opción, así que me precipite hacia los arboles con fuerza, los golpes que recibirían serian suficientes para irme desprendiendo de ellos. el crujir de la madera era estruendoso, al igual que los gritos de los trasgos, en cuanto golpeaba un árbol me dirigía hacia otro sin detenerme ni un instante, estaba funcionando, solo que también me lastimaba a mi, cuando ya solo quedaban un par de ellos sobre mi, los sujete fuertemente e intente lanzarlos, pero sentí inmediatamente que ya tenia mas encima, no podía azotarme a los arboles siempre, si seguí así, seguramente acabarían conmigo por lo dañado que terminaría, aun así, seguí agitándome fuertemente, comencé a sentir sus mordidas, por todas partes del cuerpo, el dolor era insoportable, ¡pero no me quemaban!, no era como había sucedido con el primer trasgo, note como las heridas sanaban al instante, no tenia ni idea del porque, pero era una buena señal, así que decidí sujetarlos de uno a uno e irlos lanzando fuertemente, tratando de golpear a aquellos quienes se me acercaban, poco a poco comencé a queda libre, lo suficiente como para seguir con mi ataque a su líder, pero estaba agotado, mis movimientos se volvieron torpes, aun así lo intente, lanzaba golpe tras golpe sin siquiera rozarlo..... solo se reía.
-Te advertí que morirías- encaro
-No moriré a manos de una inmunda y desgarbada criatura como tu- le decía.
Esquivo uno de mis ataques y me golpeo por la espalda haciéndome volar hacia la puerta de la casa, quede tendido una vez mas en aquellos escalones de madera, el golpe había sido demasiado potente, ¿de donde sacaban tanta fuerza esos seres?, la vista se me nublaba, no podía dejarme vencer, me incorpore lentamente, herido, pero el ya estaba frente a mi, me ataco sin piedad alguna, cada golpe que me daba era con mas fuerza que el anterior, eran tan rápidos que ni siquiera lograba verlos venir, me estaba despedazando, mis huesos se quebraban como palillos de madera, en un ultimo esfuerzo y con lo poco que me quedaba de fuerza telepática, lo tome por el cuello y logre aventarlo hacia a tras un poco, caí de rodillas, intente levantarme, no podía.
-Ya haz hecho demasiado precioso- dijo la hechicera, sus ropas estaban completamente llenas de suciedad debido a la transformación que había sufrido, pero esta vez llevaba consigo un bolsillo colgado en el cuello, de color rojizo y parecía ser de alguna piel extraña, en su brazo izquierdo portaba un báculo de pequeñas dimensiones, repleto de diagramas, sellos y dibujos, camino a un lado mío, estaba mas hermosa de lo que la había visto antes, se le veía una mirada llena de determinación y furia; lentamente levanto el brazo con el báculo, este comenzó a brillar en un tono azul, apunto hacia el trasgo que me había hecho trizas, voltee a verlo, ahora estaba aterrado, se detuvo justo a un par de pasos delante de mi, comenzó a rezar un conjuro.
figura umbrana aeris
foetor cadaverum viginti
cubiculum aurarum veris
volumina fumi putidi
nubes nivis aestivae
impetus ventorum iratorum
carmen fulminis
spiritus caeli
ira ventorum aquaeque rotantum
El báculo comenzó a brillar aun mas, dibujo con el una serie de símbolos justo frente a ella, la punta del artefacto acumulaba demasiada energía, mire hacia su rostro, el cabello se le movía como si una ráfaga de viento la golpeara, de pronto, ¡me miro! Sus ojos estaban blancos y me miraban con ira, su cabello se alzo por completo y me apunto con su con su arma mágica-
-¿pero… porque me apuntas a mi?- pregunte extrañado
-Es necesario- contesto con una voz que no reconocía.
-No entiendo-
-No pretendo que me entiendas- contesto, su cabello comenzó a agitarse aun mas, la vara que sostenía estaba agitándose por la energía que acumulaba.
¿Se estará vengando por la naturaleza demoniaca que le había impuesto?, tal vez lo merecía, ella me lo había pedido, sabia lo que haría y aun así se arriesgo sabiendo que tal vez sucedería, la traicione de cierto modo; mire de reojo a los trasgos, estaban tan sorprendidos como yo, devolví mi vista a la hechicera, que bella era, el aspecto de sus ropas demacradas era insignificante comparado con la magnificencia de su cuerpo perfecto, su piel aterradoramente blanquecina, sus facciones ahora eran casi imperceptibles, sin embargo podía notar la ira que sentía en esos momentos, cerré los ojos.
Escuche como agito su brazo una vez mas, dijo una palabra inaudible, era el fin, un destello de calor me envolvió, abrí los ojos y una estela de color azul me envolvía, la fuerza del hechizo me hizo perder el poco equilibrio que me quedaba, caí al suelo, no tenia fuerza ya, tal vez…moriré.
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