-Entonces, ¿Estas buscando a Tony?- me pregunto.
No se si me estaba mirando, no sabia siquiera donde se encontraba, de hecho, ni siquiera ponía atención a sus palabras, el fuego que tenia frente a mi se apoderaba de toda mi atención, las lenguas se movían bruscamente de un lado a otro, emanando una pequeña ola de calor reconfortante, aun me encontraba húmedo, había estado en el canal de la mancha, y no hacia mucho tiempo que Ewan una vez mas había acudido a mi, la leña al consumirse tronaba y ese curioso sonido también me hipnotizaba, bien, creo que me hipnotizo con casi cualquier cosa, y eso es algo que me fascina, puedo enamorarme de casi todo.
-Pareciera que lo haces apropósito- me levanto la voz.
-Es solo que no puedo evitarlo- le conteste sin siquiera mirarlo.
-Oh, en eso te equivocas, todo puede ser evitado, todo radica en el poder de decidir.- se acerco a mi, lentamente con su mano fría tomo mi rostro y suavemente lo giro hacia el, me miro con ternura, hacia cuanto que no veía esa mirada, -¿o es acaso que ya lo habías olvidado?- agregó.
-No, claro que no, pero me es muy difícil- le dije, y ahora mi atención era completamente suya, su rostro mas pálido que el mármol, sus ojos de un extraño color violeta que reflejaban unas cuantas flamas me miraban apacibles, su rostro había perdido ya casi toda expresión, se mostraba implacable, el bello de su rostro aquel día no lo había afeitado, era de un color casi rojizo, los pómulos resaltaban dándole un aspecto un tanto misterioso, sus labios tenían ese toque que no te permitía saber si sonreía o se mostraba enojado, y el cabello de color rojizo le caía sobre el rostro cubriéndole una parte de ambas mejillas.
-Te lo preguntare nuevamente, ¿Por qué estas buscando a Tony?- No me soltó, supongo sabia que si lo hacia volvería a perderme en aquella chimenea.
-Ese maldito, al parecer tiene a Lucy en sus manos- le respondí, me llene de rabia, quería levantarme inmediatamente y salir en su búsqueda, pero no tenia nada, ni sabia nada, me encogí de hombros.
-Y ahí tenemos de nuevo ese maldito nombre, ¡Lucy!- su rostro cambio, aquella mirada apacible se convirtió en un gesto de hostilidad en un instante, su mano me soltó, se levanto y se alejo de mi, camino rápidamente hacia un librero al final de la habitación, que grande era aquella habitación, solo la luz mortecina de unas cuantas velas iluminaban aquel lugar, y claro la luz que emanaba aquella chimenea, volví a mirarla, todo radica en el poder se decidir, recordé, aparte la mirada de ahí con un esfuerzo descomunal y lo busque en la habitación, pero el ya no se encontraba ahí, odiaba que hiciera eso, moverse tan sigilosa y rápidamente que no alcanzaba a escuchar sus movimientos.
Me levante de aquella alfombra en la que me encontraba, mire alrededor de aquel cuarto y me dirigí al librero al que había ido Ewan, atravesé la habitación con paso torpe, tropecé con uno de los pilares de la cama y tuve que sostenerme de la misma cama para no caer, seguí caminando hasta llegar a aquel librero, busque alguna pista que me dijera que había tomado, porque había tomado algo, pero no la encontré, di un golpe al mueble y un par de libros cayeron, estaba furioso, me voltee y me recargue en el mueble, ¿Por qué ha de tomar esa actitud? Refunfuñe.
En ocasiones pierdo el control de manera casi monstruosa, la ira me cegaba, fue justo por Lucy que Ewan me dejo, nunca pudo entender que la amaba mas a ella que a el, no lo soportó, y una noche el ya no estaba ahí, pero me había dejado una nota que aun conservo en mi memoria.
Max
Creo que todo lo que te pude haberte enseñado lo has aprendido ya, con un poco de contratiempos y tantas distracciones tuyas, pero lo has logrado, además pienso que no podemos permanecer mas tiempo juntos, tu obsesión por Lucy es muy dañina para ambos, supongo que lo mejor seria que emprendieras tu propio camino y te olvidases de ella, como sea que decidas yo tomare el mío a partir de esta noche, me dirijo a Londres, por el momento no me busques, tengo algo importante que hacer ahí, tal vez con el tiempo nos volvamos a encontrar y podre enseñarte aun mas cosas o simplemente ir a cazar malhechores como solíamos hacerlo.
Nunca olvides todo lo que te dije, se que no lo harás, no me decepciones, y no te dejes de nadie… por grande sea, por difícil que este la situación, siempre lucha.
Hasta Siempre.
Me aleje del librero y con la mente lo tumbe, dirigí mi mirada a la cama y esta comenzó azotarse, y lo mismo hice con cuanto mueble se encontraba en la habitación, un pequeño escritorio, y todos los libros y pergaminos volaban de un lugar a otro, quería prenderle fuego al lugar pero era obvio que no lo haría, también lo amaba a el, y no seria capaz de hacerle semejante barbaridad, pero si podía darme el lujo de observarle después como levantaba y ponía en orden esa habitación.
Salí del lugar y me dirigí a la costa, esta se encontraba a unos cuantos metros, el sonido de las olas era ensordecedor, pero a la vez atrayente, camine por la playa y me acerque lo suficiente al mar para que este se fusionara con mis pies, el agua era helada además de feroz, la noche no es para los débiles pensé, la luna se encontraba casi moribunda, solo una pequeña línea advertía que se encontraba ahí y esta no iluminaba casi nada, el mar era oscuro, la playa tenebrosa, pero podía ver cada detalle, podía vislumbrar los peces que salían a la superficie, y las gaviotas que intentaban darles caza, a lo lejos una pequeña embarcación pesquera estaba detenida, su pinta era un tanto extraña, de la estructura principal se asomaban cuatro vigas de madera, cada una sostenía una red, y la tripulación era pequeña, tal vez cinco personas, no lo se, no me interesaba, el mundo marítimo era un tema que no me llamaba mucho la atención, lo único que me agradaba era el aroma que regala el mar, las brisas que nos ofrece, y el clima un tanto cálido.
No podía dejar de pensar en ella, en su mirada, en su cuerpo, en su olor, ¿porque no podía estar con ella?, una y otra vez terminábamos separados, ¿acaso era el destino?, pero si el destino no existe, no para mi, no puedo soportar la idea de que tenga que seguir una línea preestablecida de mi vida, me enferma, uno es libre de tomar el camino que desee, ese es el poder de decisión del que Ewan me hablaba, pero no encontraba explicación alguna de mi situación, de las reacciones que Lucy tenia, su afán por abandonarme siempre, eso era algo que venia haciendo antes de que su ser se convirtiera en un pequeño demonio hermoso.
Seguí parado frente al mar unos instantes mas, decidí alejarme un poco y me senté a unos pasos de ahí, contemplaba la postal que me regalaba la playa, mis ojos comenzaron a pesarme, cuando me di cuenta estaba mirando ya las estrellas, esos pequeños puntos que han jugado con la imaginación de todos nosotros en algún momento.
Seguí pensando en lo que había sucedido con ella, después del percance en la ciudad, decidimos ir lejos, a un lugar donde su familia no la encontrara, tenia miedo pero iría hasta el mismísimo infierno por ella, así que tomamos rumbo desconocido sin destino establecido, no podíamos llamar la atención para nada, tampoco podíamos ir a su casa por sus cosas, mucho menos a la mía, ella me aseguraba que ya sabían quien era yo y lo primero que harían era ir a buscarnos a nuestros hogares, así que ese mismo sin un centavo en los bolsillos nos dirigimos a la carretera y con un poco de actuación logramos que alguien nos llevara a donde sea, no fue el único que nos ayudo, cada cierto tiempo cambiábamos de rumbo, de transporte, así fue por unos días, hasta que decidimos detenernos en un pequeño poblado, no recuerdo el nombre, pero si recuerdo lo que ahí paso.
Me quede dormido.
Su semblante era terrible, la enfermedad la consumía día con día, su cuerpo mostraba cada vez mas sus huesos, su andar era lento y además la cabeza siempre abajo, aun así, para mi era hermosa, su mirada triste lograba atraparme en un instante y siempre lograba hacer algún comentario que la hiciera reír, y la sonrisa que me regalaba era perfecta, el cabello comenzaba a hacerse delgado, la falta de tratamiento medico le afectaba mas y mas, pero fue su decisión dejarlo.
Caminábamos entre las personas llenas de jubilo, estaban de fiesta en aquel poblado, y la alegría reinaba los corazones de cada habitante, las calles estaban adornadas con cintas, las fachadas de las casas no se quedaban atrás, bandas decorativas las adornaban, en la entrada principal de aquel lugar se encontraba un arco de bienvenida a las festividades, todos eran felices, menos Lucy y yo preocupados por lo que nos esperaba, no podía apartar de mis pensamientos su situación, sus medicamentos, ¿Cuánto tiempo podría aguantar sin ellos?.
Caminamos poco, el cansancio le abatía mas rápido de lo normal, así que decidimos sentarnos en un pozo que se encontraba cerca, al sentarnos no pude evitar seguir mirando a las personas, de aquí para allá solo se veía festividad, me encanto, pequeños kioscos donde se vendían bebidas, golosinas, platillos, juegos, era un ambiente agradable.
-¿No te parece fantástico?- le pregunte, pero no recibí respuesta, voltee a verla, estaba encogida de hombros, con las manos en el rostro, llorando.
-Tengo miedo Max- sollozo.
-No nos pasara nada princesa mía- le intente calmar.
-Mi cuerpo ya no aguanta mas, empiezo a sentirme peor-
-Te he dicho que puedo conseguirte tus medicamentos, puedo hacerlo-me levante del pozo y me puse frente a ella, me coloque en cuclillas y tome sus manos apartándolas de su rostro.
-Pero yo no quiero que lo hagas, seria inútil, porque no las tomaría, solo quiero que esto acabe pronto- su mirada estaba perdida y una lagrima broto de su ojo.
-No permitiré que acabe- dije en voz alta, me levante e iba a dar la vuelta, quería ir en busca de sus medicamentos, quería que ella estuviera bien.
-¿Qué piensas hacer?- me tomo fuertemente del brazo.-te he dicho que no los tomare, así que no pierdas tu tiempo y energías en eso-
-Pero… es que no lo entiendo Lucy-
-Solo quiero morir en paz, alegre, contigo, con tu amor, es que no te das cuenta que a tu lado vivo en verdad, el solo hecho de estar aquí, en este lugar con tanta gente, es algo que nunca imagine, estoy rompiendo esquemas y lo estoy haciendo gracias a ti, a tu fuerza- dijo con voz quebrada.
-Entonces ¿Por qué llorabas?- me volví para mirarla de nuevo, el llanto continuaba, esta vez le tome por los hombros.
-Porque lamento estar haciendo de tu vida un suplicio, porque no tienes porque pasar por todo esto, podrías estar haciendo de tu vida cualquier cosa, y sin embargo estas aquí, parado frente a mi haciendo hasta lo imposible por que este en la mejor condición posible-
-Mi vida seria insoportable con el simple hecho de pensar que tal vez ya no estés a mi lado, un suplicio seria perder el cariño y amor que me profesas, y mientras eso no suceda mi vida será las mas maravillosa que jamás haya imaginado, porque ahora todo tiene sentido por ti, porque ahora se que realmente existo y existiré por ti, por tu ternura, por tu fuerza, por tus sueños-
Con ambas manos tome su rostro y lentamente lo levante hasta que nuestras miradas se cruzaron, aun lloraba, sin embargo una pequeña sonrisa se asomo iluminando por completo mi ser, llenando de felicidad aquel momento tan sublime, quería decirle tantas cosas, que la amaba, que haría lo que fuese por ella, que era su esclavo incondicional, que la protegería con mi propia vida, quería que supiera lo que ella significaba para mi, pero no lo hice, la acerque lentamente a mis labios, pude sentir el calor de su aliento llenándome, y sentí sus labios, sus labios que se entregaron a los míos, la bese tierna y lentamente, la bese como si ese hubiera sido nuestro ultimo beso, la bese de tal forma que esperaba que recordara ese beso hasta su ultimo aliento, mis manos no soltaron su hermoso rostro, le acaricie las mejillas y acomodaba su cabello, el sabor de su boca era indescriptible, ese beso podría haber durado hasta la eternidad, y sin embargo no fue así.
-A ver Romeo y Julieta, ya tendrán tiempo para eso- unos cuantos brazos tiraron de mi y me separaron de Lucy, a ella también la habían tomado, eran unos chicos que estaban radiantes de felicidad, parecía que nos llevaban a algún lado.
-Vamos, vamos, el concurso de baile comenzara en unos instantes, y nos hace falta una pareja- dijo con fervor una chica que tomaba del brazo a Lucy, su felicidad nos contagio, por un momento se desvaneció nuestra nostalgia, y nos unimos a su felicidad, mientras nos llevaban del brazo a cada uno, voltee a mirarla, ella no lo noto, y pude ver su hermosa sonrisa, estaba feliz, y eso me hacia sentir vivo, las lagrimas en su cara habían desaparecido y la sonrisa que esbozaba era lo que la definía en esos momentos.
Llegamos a un gran kiosco en el centro del poblado, en uno de los extremos de este se encontraba una pequeña banda afinando instrumentos, y había mucha gente sentada alrededor, unos aplaudían, otros gritaban, el ambiente era la alegría.
-Muy bien Sr. Sanders, ya tenemos aquí a la ultima pareja para el concurso- dijo emocionada la chica que sostenía a Lucy, nos miro a ambos con complicidad.
-Sus nombres son…- y me dirigió una mirada, esperando que yo terminara aquella frase.
-Oh, Mi nombre es Max- le indique, tome la mano del Sr. Sanders, era una persona alta, del tipo bonachona, su cara estaba cubierta por un gran bigote dorado, sus mejillas eran regordetas y tenia los ojos pequeños, las cejas eran enormes para esos ojos y le daban un aspecto muy cómico, por puro respeto contuve mi risa.
-¿Y quien es tu hermosa acompañante?- su mirada se torno picara mientras la veía con atención, Lucy se sonrojo.
-Mi… mi nombre es Lucy, y no creo ser tan hermosa como usted lo cree- dijo tímidamente, no importaba como hablase, o que dijese, a mi me enloquecía su voz, su timidez, sus reacciones, estaba completamente enamorado de ella.
-Además de hermosa, modesta, son cualidades que generalmente no vienen acompañadas, que suerte tienes muchachito- dijo alegremente, y me dio una gran palmada en la espalda que me tomo por sorpresa.
El baile comenzó, música Country, era de esperarse creo, mis pies siempre fueron torpes y no figurábamos entre los favoritos para el gran premio, nuestros cuerpos iban de aquí para allá, vuelta tras vuelta, unos cuantos taconazos y nos separábamos para cambiar de pareja, no podía apartar la mirada de ella, estaba feliz, de nuevo un par de taconazos y ya estaba de nuevo con Lucy, que sonreía a todo momento, el ritmo cambio, Rock and Roll, ¿Es que lo que buscaban era que saliera huyendo de ahí? Pensé, pero a ella no parecía importarle mi mala aptitud para con el baile, lo que le importaba era que estaba ahí con ella, disfrutando, sin darnos cuenta el ritmo se hizo lento, una balada, la acerque a mi, le tome por la cintura y sus brazos se aferraron a mi cuello.
Me sonroje.
-Seria fantástico que siempre fuera así- le susurre.
-Podría ser mas fantástico… si quisieras- me miro y una sonrisa traviesa apareció.
-¿Qué tienes pensado?-pregunte curioso.
-Creo que si corremos detrás de aquella casona podríamos escondernos en el cobertizo- no hizo falta que me mostrara hacia donde teníamos que huir, su mirada me asombro.
Me detuve de repente, la música aun no cesaba, creí escuchar algo sobre nosotros, pero no preste atención, la tome de la mano y comenzamos a correr, la gente nos miro extrañados, avanzamos sin siquiera voltear para ver si nos seguían, cruzamos un par de casa con sus respectivos corrales, no creí que fuéramos tan lejos, pero yo la seguía, de pronto nos encontramos frente a un gran establo, se detuvo y cuando creí que me diría algo, se rio y corrió hacia un pequeño agujero entre el suelo y el establo que estaba a unos metros de la puerta, se agacho y como gato se coló dentro de aquel establo, se escucharon un par de ruidos y me alarme, después el sonido de un madero cayendo al piso, y la puerta se abrió, solo su cabeza se asomaba.
-¿piensas quedarte ahí parado toda la noche tontillo?-
-ah…pues…- dije torpemente, y entonces entre, el lugar era inmenso, tal vez lo habían utilizado en algún tiempo como establo, no lo se, pero en esos momentos estaba vacio, solo había un gran montículo de paja en una de las esquinas.
-Vamos, ven con migo, siempre he querido hacer esto- dijo alegremente, y corrió hacia la paja audazmente, dio un gran salto y giro en el aire para caer de espaldas en ella, yo la observaba maravillado.
Me acerque lentamente al lugar que yacía tumbada, alegre.
-Puedes ver la estrellas desde aquí- me señalo hacia arriba, había un gran agujero en el techo de aquel cobertizo, la luna y las estrellas se asomaban curiosas para mirarnos, para ser nuestras cómplices.
-Te amo, princesa mía, te he amado desde el primer día que te vi-
-Deja de hablar ya –
Estaba nervioso, mi cuerpo temblaba, sus brazos me rodearon por el cuello y me beso, me beso tiernamente por un pequeño instante, yo me aferre a su cintura y correspondí a su calidez, mis manos buscaron todo su cuerpo, la llene de caricias y besos, se aparto un poco de mi y mientras me miraba con sus manos se despojaba de aquel vestido ligero que llevaba, su cuerpo era débil, el cáncer estaba acabando con el, pero la amaba y eso no me importo, acaricie sus hombros, sus brazos, mis labios buscaron su cuello mientras mis manos acariciaban sus senos, no lo podía creer, ella comenzó a desabotonar mi camisa torpemente hasta que logro quitarla, me hice un poco hacia atrás, ahí estábamos medio desnudos, frente a frente, nerviosos, curiosos, llenos de amor y pasión, la abrace fuertemente y nos recostamos en la paja, seguí besándola….
-¡Max!, Max despierta, Max, ¿Qué estas haciendo aquí?- sentí un par de golpeteos en el hombro, abrí los ojos, la imagen de Lucy se había desvanecido, me levante furioso, tome a Ewan por el cuello y lo levante.
-¿Es que acaso también tienes que arruinarme mis sueños?- le pregunte furioso, hice acopio de todas mis fuerzas y lo lance hacia el mar, el reía a carcajada batiente, se detuvo en el aire como si la fuerza que use no significara nada, regreso flotando hacia donde yo me encontraba.
-Recuerda esto, nunca actúes, digas, o hagas cosas cuando estés fuera de ti, porque con el tiempo, estoy seguro que te arrepentirás- me tomo por el hombro y me llevo de nuevo a casa.
Llegamos al cuarto que se encontraba completamente de cabeza, ¿yo había hecho eso?.
-Bien, y para que tus pensamientos se aclaren un poco, y mientras planeamos bien nuestro acercamiento a Tony, vas a poner en orden el desastre que dejaste aquí- se dirigió a un sillón que se encontraba en el fondo de la habitación, tomo asiento, me miro, y sonrió.
No sabia por donde comenzar, era un verdadero lio, y las palabras de Ewan tomaban sentido como siempre lo hacían…Con el tiempo, estoy seguro que te arrepentirás…
Tags: Historia Corta