domingo, 05 de octubre de 2008

Muy buenas lunas a todos nuevamente.

Bien como os prometi, y un poco mas temprano de lo que esperaba, aqui les dejo la segunda parte de mi pequeña historia, espero que sea de vuestro agrado, y espero sus criticas y comentarios.... MUchas gracias y Hasta siempre.


Capitulo 2


- Así que, ¿En esto es en lo que me e convertido ahora?- me pregunte mientras miraba mis manos que parecían tener un color que nunca había visto, me daban miedo, camine y me acerque a la ventana para mirar hacia el malecón por la ventana,  me acerque un poco mas para librar aquellas cortinas de tafetán azules, que color tan horrible para las ventanas, pensé.

-Ahora eres un vampiro Max, y ni la muerte ni la enfermedad volverás a conocer-  me aseguro Lucy, ella estaba sentada sobre la cama, supongo que estaba observándome, no lo se, pues no estaba mirándola, yo estaba hipnotizado con la luna, que blanca era, que grande, así no la recordaba, parecía tomar vida y hablarme, me invitaba a amarla, a perderme en ella.

Seguí mirándola.

-Ahora las cosas son completamente diferentes para ti, pues tu vista ha cambiado, percibirás y notaras detalles en los que nunca habías reparado- me indico, yo me volví sobre mi y la mire, ahí  estaba, quieta, parecía feliz, se veía feliz, sus ojos tenían un color diferente, parecía marrones, y en ocasiones violáceos, comencé a caminar n poco para acercarme a ella, pero una imagen  me distrajo, era yo, reflejado en el espejo, ¿ese era yo?, me detuve y cambie mi rumbo, ahora estaba frente al espejo, me mire, me mire extrañado, extasiado, ¿en verdad ese era yo, llevaba puesto una chaqueta de piel negra que me ajustaba la perfección, unos vaqueros también negros que no parecían ser de mi talla y cubrían un par de botas grandes de piel,  y los mas imponente era la camisa que llevaba, era roja, de un rojo intenso, de seda, mis ojos reflejaban ese color, parecían ojos de demonio… y eso me encantaba, mi cabello era corto pero este se posaba en mi rostro cubriéndolo un poco. – no me reconozco.-  me dije para mi.

- Sin embargo eres tu vida mía, y estas radiante. Me alentó Lucy, esta vez decidí acercarme a ella, que hermosa era, era mas hermosa que nunca, descansaba sobre la cama, llevaba puesto solo un camisón casi transparente que permitía invadir su intimidad con la mirada, sus pezones resaltaban de el, y podía apreciar como su piel se erizaba al acercarme, me hinque ante ella, -Eres preciosa- le dije, tome su mano que parecía compartir el mismo tono que las mías, solo que sus manos eran un poco mas delgadas, mas finas, eran perfectas,  ella sonrió y pareció sonrojarse, pero no era así, era solo la sangre fresca que corría por sus venas, bese su mano, le mire directo a los ojos, - ¿no volverás a dejarme nunca, cierto?- le pregunte, pero fue mas una suplica que una interrogante, ella retiro su mano, desvió su mirada y no contesto.

Comencé a acariciar sus piernas, las bese, y seguí hasta su vientre, el camisón no oponía la mayor resistencia hacia mi pasión, soltó un pequeño gemido y tomo mi cabello entre sus dedos, mientras seguía atacando su piel, mis manos recorrían su ser, -¿no me dejaras cierto?- volví a lanzarle, retiro sus manos de mi cabeza, se incorporo rápidamente se alejo de mi, yo quede ahí, de cuquillas frente a la cama, mientras miraba como ella se acercaba a la cajonera, estaba temblando, -¿tienes frio amada mía?- le pregunte y me levante para acercármele, podía ver completamente la piel de su espalda, me coloque detrás de ella, aparte su cabello y bese su cuello, -esto es diferente- pensé, quiero morderla, quiero su sangre, abrí un poco mi boca, y mis colmillos, ahora mas filosos por la transformación que había tenido hace poco, hicieron una pequeña incisión en su piel, la sangre no tardo en brotar y llenar mi boca de su elixir demencial, absorbí, y tome, mi corazón parecía querer estallar, y  mis dedos se aferraron a su abdomen y una de ellas busco su busto, lo acaricie, lo aferre, estaba loco por su sangre, soltó un grito y sus manos me buscaron, me tomaron por las piernas, y la voltee hacia mi, mis ojos se reflejaron ante los suyos, sus ojos completamente cristalinos comenzaron a emanar sangre, ¿estaba llorando?, ¿Llorando sangre?, volví a su cuello y una vez mas le mordí, la sangre nuevamente me enloqueció, esta vez mis brazos le aferraron, la envolví en mi, era mía, mía para siempre, sus gemidos me transportaban hacia lugares desconocidos, seguí tomando, y de repente me aparto con una fuerza casi increíble, - No querrás quitarme la existencia, o así?- me pregunto, y sus ojos seguían derramando lagrimas de sangre, -recuerda que solo tres cosas pueden acabar con nosotros- me recordó, -la luz del sol, un fuego intenso-, hizo una pausa, me rodeo, me abrazo por la espalda, yo tome sus manos, y me dijo al oído,- y de lo que mas tienes que cuidarte, si uno de los nuestros, bebe hasta la ultima gota de tu sangre, este se llevara con sigo tu existencia, tu ser, y no habrá modo de reparar eso- me susurro, - ten siempre en cuenta eso vida mía-, me soltó, y se dirigió nuevamente hacia la cajonera, su sangre corría por mis venas, me llenaba de éxtasis, mis ojos ardían, esa sensación no se comparaba  pero ni en lo mas mínimo a nuestros encuentros pasados, en los que la penetraba, y nuestros cuerpos se rendían ante la lujuria carnal, no, eso era soberbio, no puedo ni siquiera describirlo, me llenaba de vida, quería gritar, quería mas, quería mas y mas,  me acerque de nuevo a ella, -quédate ahí- me detuvo, sacaba un vestido que parecía elegante, de terciopelo violeta, lo deslizo y puso frente a su cuerpo,- ¿me quedara bien?- me pregunto, con una sonrisa coqueta en el rostro, - Te sentara perfecto, pues tu eres perfecta- le conteste, la mire, la sangre dentro de mi, su sangre me hacia sentir drogado.

 ¿A dónde iremos amor mío?- le pregunte y note que las heridas que le había hecho en el cuello habían desaparecido, ella tomo el vestido y se lo puso son una agilidad y gracia que me parecieron divinas, el vestido le quedaba tan entallado, que sus senos se parecían salirse de el, yo no podía dejar de mirarlos, -¿Cuándo se te quitara lo fisgón?- me sorprendió, y una sonrisa traviesa le lleno el rostro, ¿te gusto?, ¿te gusto a pesar de que sabes lo que soy?, una asesina, una cazadora de humanos,- me dijo, comenzó a caminar hacia el tocador, - Me encantas, no solo me gustas, me vuelves loco, ¡Me fascinas!, quiero tenerte toda la vida- le conteste y no podía dejar de mirarla, sus piernas, sus caderas, todo en ella era hermoso, se sentó en un banco, tomo un cepillo y acicalo su cabello, sus movimientos eran lentos, finos y su mirada parecía perderse en el espejo, comenzó a llorar de nuevo.

-Tengo que dejarte- me soltó, y su mirada me buscaba a traves del espejo, -En unos momentos mas me iré, y no volverás a verme jamás!- sus voz se quebraba, las lagrimas escurrieron hasta su vestido arruinándolo.

-No juegues con migo Lucy, no ahora- le espete, me acerque a ella y quise tomarla por el hombro, pero ella se levanto de su lugar, volteo y me miro, -No estoy jugando con tigo- me grito, me izo a un lado con una facilidad irrisoria, camino de nuevo hacia la cama y se sentó, continuaba llorando.

Silencio.

Reí, comencé a reír a carcajada batiente, -No es cierto, no es cierto- le solté. La mire con rabia, -tu debes estar jugando- le grite furioso, -no puedes hacerme esto, ¿Por qué?- le amenace.

-Porque yo ya tengo un destino trazado, tengo una vida que tomar y seguir- me contesto llorando, tomo unas zapatillas que estaban en las faldas de la cama,- no me entenderías- me dijo, termino de ponerse sus zapatillas y se acerco a la puerta, -Espera, no te vayas, no si explicarme que esta pasando- le grite lleno de rabia. -¿a que te refieres con que no lo entendería?, contesta- seguí gritándole, acaso ¿solo estas jugando con migo?, ¿para que me hiciste esto entonces?, ¿Por qué no me dejaste morir aquella noche entonces?- cada pregunta la lanzaba como flechas llenas de rabia, mi rostro se comenzó a llenar de sangre, las lagrimas nublaban mi vista, -contéstame- le grite.

- no puedo decírtelo, no lo entenderías- me dijo, estaba de frente a la puerta, pero no se movía, - ¿me crees estúpido o algo así?- le pregunte, estaba temblando, mis manos y cuerpo no me respondían, ¿era rabia?, ¿era temor?, no lo se, pero era mas fuerte que yo.

-jamás creería algo así de ti- negó, es solo que así esta trazado nuestro destino- me aseguro, -tengo que irme, no puedo estar mas tiempo con tigo, solo eso puedo decirte- mascullo, el picaporte pareció moverse solo, un chasquido, la puerta se abrió de par en par, - Lo siento, en verdad lo siento mucho- me dijo, y sin mas ni mas, desapareció de la habitación.

Me quede ahí, mi cuerpo se derrumbo ante la alfombra, hincado, llorando, suplicando, -REGRESA!!, NO ME DEJES!!!, NO DE NUEVO, LUCY!!!- grite tan fuerte como pude, lleno de rabia, de dolor, -¡! LUCY!!, LUCY!!- me canse de gritar, de llorar, no pude incorporarme, me quede tendido sobre el suelo,  llorando, pensando, ¿Por qué?, ¿Qué no  entendería?¿que paso?, mis ojos me pesaban, comenzaron a cerrarse, me estaba quedando dormido, tenia sed, mucha sed, voltee hacia la ventana, comenzaba a amanecer, las cortinas estaban abiertas, el sol entraría por la ventana, -el sol- recordé, el sol puede acabar con migo, pero mi cuerpo era demasiado pesado,  no lograba moverme, mis ojos se cerraban, mis ojos me pesaban… me estoy quedando dormido, pero no debo, Lucy, ¿donde estas?, Lucy….


Tags: Historia Corta

Publicado por ddalestat @ 10:21 PM  | mis escritos
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Comentarios
Publicado por invitado
martes, 07 de octubre de 2008 | 1:46 AM
CARAY PRIMO ESTA BUEN A ME QUEDE PICADO ESPERO Q AIA UNA CONTINUACIOMN LA ESPERARE CON ANCIAArdiendo