miércoles, 10 de septiembre de 2008

30. IRRESISTIBLE

HABÍA MUCHO PARA PENSAR.

¿Cómo iba a encontrar un tiempo a solas para perseguir a J. Jenks? Y ¿Por qué quería Alice que supiera algo de él?

Si la pista de Alice no tenía nada que ver con Renesmeé, ¿qué podía hacer yo para salvar a mi hija?

¿Cómo íbamos a explicar Edward y yo sobre esto a la familia de Tanya en la mañana? ¿Qué pasaría si ellos reaccionaban como Irina? ¿Qué pasaría si todo eso se convertía en una pelea?

No sabía cómo pelear. ¿Cómo iría a aprender en tan sólo un mes? ¿Había alguna posibilidad de que pudiera aprender demasiado rápido para que llegara ser un peligro para algún miembro de los Volturi? ¿O estaba condenada a ser totalmente inútil? Como una recién nacida que fuera despachada.

Tantas respuestas que necesitaba, pero sin oportunidad de formular mis preguntas.

Esperando alguna normalidad por parte de Renesmeé, yo había insistido en llevarla a nuestra casa de campo a la hora de dormir. Jacob estaba más cómodo en su forma de lobo en ese momento; la tensión era más fácil de tratar cuando él se sentía listo para pelear. Deseaba sentirme igual, podía sentirlo. Corrió en el bosque, de nuevo en guardia.

Después que quedó profundamente dormida, puse a Renesmeé en su cama y luego fui al cuarto de enfrente a hacerle mis preguntas a Edward. Las que yo era capaz de preguntar, al menos; uno de los problemas más difíciles fue la idea de tratar de esconderle algunas cosas, incluso con la ventaja que no podía leer mis pensamientos.

Él se mantuvo dándome la espalda, mirando fijamente al fuego.

“Edward, yo-“

Giró y cruzó la habitación en lo que pareció no haber transcurrido una sola milésima de segundo, yo sólo tenía tiempo para registrar la feroz expresión en su rostro antes que sus labios aplastaran los míos y sus brazos me encerraran como vigas de acero.

No volví a pensar en mis preguntas en lo que quedaba de la noche. No me tomó mucho tiempo asentir la razón de su humor, y me tomó incluso menos sentirme exactamente igual.

Había estado planeando los años que me tomaría ordenar algo de la pasión que sentía por su físico. Y siglos después para disfrutarlo. Si nos quedara sólo un mes más juntos… Bueno, no vi cómo podría esperar este final. Por el momento no podía evitar ser egoísta. Todo lo que quería era amarlo tanto cómo pudiera en el límite de tiempo que tenía.

Fue difícil apartar mi cuerpo del suyo cuando el sol salió, pero teníamos un trabajo que hacer, un trabajo que sería incluso más difícil que los de toda la familia juntos. Tan pronto como me permití pensar en lo que nos esperaba, estaba tensionada; sentí como si mis nervios se estiraran más y más.

“Ojalá haya una manera de que Eleazar no de toda la información que necesitamos antes de decirles sobre Nessie,” Edward refunfuñó cuando apresuradamente nos vestimos en el enorme armario que hizo que me acordara de Alice en ese momento. “Sólo por si acaso”.

“Pero él no va entender la pregunta como para responderla”, agregué, “¿piensas que nos dejarán explicarles?”

“No lo sé”

Levanté a Renesmeé de su cama, todavía dormida, y la sostuve de modo que al final sus rizos estuvieron presionados contra mi rostro; su olor dulce, tan cerca, superó cualquier otro olor.

No podía desperdiciar un solo segundo de ese día. Había respuestas que necesitaba, y no sabía cuanto tiempo tendríamos Edward y yo para estar a solas. Si todo iba bien con la familia de Tanya, había esperanza en que tendríamos compañía por un periodo extenso.

“Edward, ¿me enseñarás cómo pelear?” le pregunté, tensa frente a su reacción mientras él sostenía la puerta para mí.

Era como esperaba. Se congeló, y luego sus ojos me barrieron con una profunda y significante mirada, como si me mirara por primera vez o por última vez. Sus ojos se detuvieron en nuestra hija dormida en mis brazos.

“Si se convierte en una pelea, no habrá mucho que podamos hacer,” marcó.

Pero continué hablando. “¿No me dejarás defenderme?”

Él ingirió convulsivamente, y la puerta se estremeció, protestando, con su mano apretada. Entonces asintió con la cabeza. “Cuando lo pones de esa manera… supongo que ponernos a trabajar tan pronto como podamos.”

Asentí también, y comenzamos a caminar hacia la casa grande. No teníamos prisa.

Me preguntaba que podría hacer que pudiera marcar alguna diferencia. Era un poquito especial, a mi manera- si el tener un cráneo grueso raro realmente podría considerarse como algo especial. ¿Había algún uso que le pudiera dar?

“¿Cuál es su mayor ventaja? ¿Tienen alguna debilidad?”

Edward no tuvo que preguntar para saber que me refería a los Volturi.

“Alec y Jane son sus grandes armas de ataque,” dijo sin emoción, como si estuviéramos hablando de un equipo de basketball. “Sus defensas rara vez ven algo de acción”.

“Porque Jane puede quemarte donde estés-al menos mentalmente. ¿Qué hace Alec? ¿No dijiste una vez que él era incluso más peligroso que Jane?”

“Sí, en cierto sentido, él es el antídoto de Jane. Ella te hace sentir el peor dolor que puedas imaginar. Alec, por otro lado, te hace sentir nada. Absolutamente nada. Algunas veces, cuando los Volturi se compadecen, hacen que Alec anestesie a alguien antes que sea ejecutado. Si el acusado se rindió o les imploró de alguna manera”.

“¿Anestesia? ¿Pero cómo puede ser eso más peligroso que Jane?”

“Porque corta todos tus sentidos juntos. No hay dolor, pero tampoco vista o sentido del oír u oler. Privación sensorial total. Estás completamente solo en la oscuridad. Ni siquiera sientes cuando te están quemando.”

Temblé. ¿Era eso lo mejor que podíamos esperar? ¿No ver o sentir la muerte cuando llegara?

“Eso sólo lo haría igual a de peligroso que Jane.” Edward continuó con la voz distante, “en eso, los dos pueden incapacitarte, haciéndote un blanco más fácil. La diferencia entre ellos es como la diferencia entre Aro y yo. Aro escucha la mente de una persona a la vez. Jane solo puede un objeto a la vez. Yo puedo oír a todos al mismo tiempo.”

Me sentí helada al ver a donde se dirigía. “¿y Alec puede incapacitarnos a todos al mismo tiempo?” susurré.

“Sí,” dijo. “si él usa su habilidad contra nosotros, todos estaremos parados, ciegos y sordos hasta que ellos se acerquen para matarnos-quizá simplemente nos quemen sin molestarse en separarnos primero. Oh, podríamos intentar luchar, pero sería más probable que nos hiriéramos a nosotros mismo que herir a uno de ellos.”

Caminamos en silencio por unos segundos.

Una idea se formaba en mi mente. No muy prometedora, pero mejor que nada.

¿“Crees que Alec es un buen luchador?” pregunté. “a parte de lo que puede hacer, digo. Si tuviera que pelear sin su habilidad. Me pregunto si alguna vez lo habrá intentado…”

Edward me miró bruscamente. “¿En qué estás pensando?”

Miré fijo hacia delante. “bueno, probablemente él no podrá hacérmelo a mi, ¿no? Si lo que hace es como Aro y Jane y tú. Quizá…si nunca antes se haya defendido… he aprendido algunos trucos-“

“Él ha estado con los Volturi por siglos,” Edward me cortó las palabras, su voz sonó abruptamente en pánico. Probablemente estuviera viendo la misma imagen que yo veía en la mía: los Culles como indefensos pilares en el lugar de la masacre-todos menos yo. Sería la única podría luchar. “Sí, es cierto, eres inmune a su poder, pero eres todavía una neófita, Bella. No puedo hacerte tan fuerte como un luchador en pocas semanas. Estoy seguro que ha tenido entrenamiento.”

“Quizá, quizá no. Es lo único que puedo hacer que otra persona no puede. Incluso si pudiera sólo distraerlo por un momento- “ Podría durar lo suficiente para como para darles una oportunidad?

“Por favor, Bella”, Edward dijo a través de sus dientes. “No hablemos de esto”.

“Sé razonable”

“Trataré de enseñarte lo que pueda, pero por favor no me hagas pensar en ti sacrificándote a ti misma como una diversión-“ se calló sin terminar la frase.

Asentí. Entonces me quedaría con mis planes para mi misma. Primero Alec y luego, si era lo milagrosamente suertuda para ganar, Jane. Si tan solo pudiera-remover esos ataques que los aventajaban. Quizá entonces habría una oportunidad…

Mi mente siguió hacia delante. ¿Qué si yo era capaz de distraerlos o incluso acabarlos? Honestamente, ¿por qué Jane o Alec hubieran necesitado aprender trucos de batalla? No podía imaginar a la irritante pequeña Jane rindiéndose frente a su ventaja, ni para aprender.

Yo era capaz de matarlos. Que diferencia que haría.

“Tengo que aprender todo. Tanto como pueda entrar en mi cabeza en el siguiente mes,” murmuré.

Él hizo como si no hubiera hablado.

Entonces, ¿quién sería el siguiente? Debía tener mi planes en orden entonces, si sobrevivía atacando a Alec, no vacilaría en mi jugada. Traté de pensar en otra situación donde mi grueso cráneo me daría alguna ventaja. No sabía mucho de lo que los otros hacían. Obviamente, luchadores como Felix, tan grandes, estarían detrás de mí. Sólo podría tratar de darle a Emmett su pelea justa ahí. No sabía más acerca de los otros guardias de los Volturi, a demás de Demetri…

Mi cara estuvo perfectamente lisa cuando consideré a Demetri. Sin duda alguna, él sería un luchador. No habría otra manera que pudiera haber sobrevivido tanto tiempo, siempre preparado para cualquier ataque. Y seguro que siempre era el líder, ya que él era su rastreador-el mejor rastreador del mundo, sin duda. Si hubiera existido uno mejor, los Volturi lo habrían comprado. Aro no se contentaba con el segundo mejor.

Si Demetri no existiera, entonces podríamos huir. Cualquiera que quedara de nosotros, en cualquier caso. Mi hija, cálida en mis brazos…alguien podría huir con ella. Jacob o Rosalie, quienquiera que sobreviviera.

y… si Demetri no existiera, entonces Alice y Jasper estarían a salvo por siempre. ¿Era eso lo que Alice había visto? ¿Esa parte de nuestra familia podría continuar? Los dos, al final.

¿Podía envidiar eso?

“Demetri…” dije.

“Demetri es mío” dijo Edward con voz dura. Lo miré rápidamente y vi que su expresión se había tornado violenta.

“¿Por qué?” susurré.

Él no respondió al rato. Estábamos por el río cuando finalmente murmuró, “Por Alice. Es el único agradecimiento que puedo darle ahora por los últimos cincuenta años”.

Entonces sus pensamientos estuvieron en línea con los míos.

Oí las pesadas patas de Jacob cayendo con un ruido sordo en el suelo congelado. En segundos, él estaba a mi lado siguiendo mi ritmo, sus oscuros ojos fijos en Renesmeé.

Lo saludé con la cabeza una vez y luego volví a mis preguntas. Había tan poco tiempo.

“Edward, por qué crees que Alice nos dijo que le preguntáramos a Eleazar acerca de los Volturi? ¿Ha estado en Italia recientemente o que? ¿Qué podría saber él?”

“Eleazar sabe todo cuando se trata de los Volturi. Me olvidé que lo no sabías. Él era uno de ellos.”

Silbé involuntariamente. Jacob gruñó a mi costado.

“¿Qué? Exigí, en mi cabeza imaginé al moreno hermoso en nuestra boda, abrigado con una capa larga color ceniza.

El rostro de Edward era más suave ahora – sonrió un poquito. “Eleazar es una persona bien gentil. No se sentía a gusto del todo con los Volturi, pero respetó la ley y su necesidad por ser cumplida. Él sintió que se dirigía hacia un bien mayor. Él no se arrepiente de su tiempo con ellos. Pero cuando encontró a Carmen, encontró su lugar en este mundo. Ellos son personas muy similares, los dos muy compasivos por los vampiros”. Sonrió de nuevo. “Ellos conocieron a Tanya y a sus hermanas, y nunca más miraron al pasado. Ellos están bien satisfechos con ese estilo de vida. Aún si nunca hubieran encontrado a Tanya, imagino que eventualmente hubieran descubierto una manera de vivir sin sangre humana en su cuerpo.”

Las imágenes en mi cabeza no coincidían. No podía hacerlas coincidir. ¿un soldado Volturi compasivo?

Edward miró a Jacob y le respondió una pregunta silenciosa. “No, él no era uno de sus guerreros, en el sentido de la palabra. Él tenía una habilidad que la encontraron conveniente.”

Jacob seguro preguntó continuación de la pregunta tan obvia.

“Él tiene un instintivo sentido por las habilidades de los otros – una habilidad extra que algunos vampiros tienen.” Le dio Edward. “Él podía darle a Aro una idea general de cualquier habilidad de cualquier vampiro estando sólo a unos metros de él o ella. Esto fue útil cuando los Volturi fueron a batalla. Él les podía advertir si alguien de la oposición tenía algo que quizá les daría problemas. Eso era raro; esto era una verdadera habilidad y podía incomodar incluso a un Volturi por un momento. Más a menudo, la advertencia daría a Aro la posibilidad de salvar a alguien que le sería útil. La habilidad de Eleazar funciona incluso con humanos, en cierto grado. Tenía que concentrarse bastante con los humanos, ya que su latente habilidad se nublaba. Aro lo tenía para probar a la gente que quería que se les uniese, para ver si tenía potencial. Aro sintió mucho verlo partir.”

“¿Ellos lo dejaron ir?” pregunté. “¿Así de simple?”

Su sonrisa ahora era más oscura, un poco retorcida. “Los Volturi no se supone que son los villanos, la manera que tú los ves. Ellos son la fundación de nuestra paz y civilización. Cada miembro de la guardia elige servirles. Es un gran prestigio; todos están orgullosos de estar ahí, no son forzados a estar ahí.”

Fruncí el ceño a la tierra.

“Ellos son sólo alegados a ser crueles con los criminales, Bella.”

“Nosotros no somos criminales.”

Jacob resolló en acuerdo.

“Ellos no lo saben.”

“¿De verdad crees que podemos hacerlos parar y escucharnos?”

Edward vaciló por un diminuto momento y luego encogió los hombros. “Si encontramos suficientes amigos de nuestro lado. Quizá.”

Si encontramos… de repente sentí una urgencia que hace un rato no teníamos. Edward y yo comenzamos a movernos más rápido, rompiendo a correr. Jacob la captó rápidamente.

“Tanya no debe quedarse por mucho más tiempo,” dijo Edward. “Necesitamos estar preparados.”

Sin embargo, ¿cómo íbamos a estar preparados? Arreglamos y re-arreglamos, pensamos y volvimos a pensarlo. ¿Renesmeé a la vista o primero escondida? ¿Jacob en el cuarto o afuera? le diría a su paquete que se quedara cerca pero invisible. ¿Debería hacer él lo mismo?

Al final, Renesmeé, Jacob-en su forma humana-y yo esperamos en la esquina de la puerta principal en el comedor, sentados en la gran pulida mesa. Jacob me dejó sostener a Renesmeé; él quería espacio en caso que tuviera que entrar en fase rápidamente.

Pero yo estaba feliz de tenerla en mis brazos, me hizo sentir útil. Me recordó que en una pelea con vampiros maduros, no era más un blanco fácil; no necesitaba mis manos libres.

Traté de recordar a Tanya, Kate, Carmen y Eleazar en la boda. Sus rostros eran oscuros en mis vagos recuerdos. Sólo sabía que eran hermosos, dos rubias y dos morenas. No podía recordar si había algo de bondad en sus ojos.

Edward se inclinó inmóvil contra la pared trasera, mirando fijamente la puerta principal. No parecía que estuviera mirando el cuarto en frente de él.

Escuchamos los carros pasar el la autopista, ninguno iba lento.

Renesmeé se acomodó en mi cuello, sus manos contra mis mejillas pero no había imágenes en mi cabeza. Ella no tenía imágenes para sus sentimientos ahora.

“¿Qué pasará si no les gusto?” susurró, y todos nuestros ojos se dirigieron hacia su rostro.

“Claro que lo-“ Jacob comenzó a decir, pero lo callé con una mirada.

“Ellos no te entienden, Renesmeé, porque ellos nunca han conocido a alguien como tú”, le dije, no esperaba mentirle con promesas que quizá no se cumplirían. “Hacerlos entender es el problema.”

Ella suspiró, y en mi cabeza pasaron imágenes de todos nosotros en un estallido rápido. Vampiro, humano, hombre lobo. Ella no encajaba.

“Eres especial, eso no es malo.”

Ella sacudió su cabeza en desacuerdo, ella pensó en nuestros estirados rostros y dijo, “Esto es mi culpa”.

“No”, Jacob, Edward y yo dijimos exactamente al mismo tiempo, pero antes que pudiéramos argumentar algo más, escuchamos el sonido que estábamos esperando; la desaceleración de un motor en la autopista sin peaje, los neumáticos moviéndose de pavimento a una suave suciedad.

Edward se lanzó a la esquina esperando en la puerta. “Renesmeé se escondió en mi cabello. Jacob y yo nos miramos a través de la mesa, desesperación en nuestros rostros.

El carro se movió rápidamente a través del bosque, más rápido de lo que Charlie o Sue manejaran. Escuchamos como avanzaban hacia el prado y pararon frente al porche principal. Cuatro puertas fueron abiertas y cerradas. No hablaron mientras se aproximaban a la puerta. Edward la abrió antes que pudieran tocar.

“¡Edward!” una entusiasmada voz dijo.

“Hola, Tanya. Kate, Eleazar, Carmen.”

Tres murmuros diciendo hola.

“Carlisle dijo que necesitaba hablar con nosotros urgente,” dijo la primera voz, Tanya. Los podía oír incluso si seguían afuera. Me imaginé a Edward en el pasadizo de la puerta, bloqueando su paso. “¿Cuál es el problema? ¿riñas con los hombres lobo?”

Jacob volteó sus ojos.

“No”, dijo Edward. “Nuestra alianza con los hombres lobo es más fuerte que antes.”

Una mujer se rió entre dientes.

“¿No nos vas a invitar a pasar?” Tanya preguntó. Y luego ella continuó sin esperar una respuesta. “¿Dónde está Carlisle?”

“Carlisle se tuvo que ir.”

Hubo un corto silencio.

“¿Qué pasa Edward?” exigió Tanya.

“Si me podrían dar el beneficio de la duda por sólo unos minutos,” él respondió. “Tengo algo que explicarles y es muy dificultoso, y necesito que estén con su mente abierta hasta que entiendan.”

“¿Carlisle está bien?” una voz masculina pregunto ansiosa. Eleazar.

“Ninguno de nosotros está bien, Eleazar,” dijo Edward, y luego acarició algo, quizá el hombro de Eleazar. “Pero físicamente, Carlisle está bien.”

“¿Físicamente?” Tanya preguntó cortante. “¿Qué quieres decir?”

“Quiero decir que mi familia entera esta en grave peligro. Pero antes de explicarles, les pedí su palabra. Escuchen todo lo que tengo que decir antes que reaccionen. Les pido que me escuchen.”

Un largo silencio respondió a su petición. Por ese silencio, Jacob y yo nos miramos mudamente el uno al otro. Sus labios rojizos palidecieron.

“Estamos escuchando,” finalmente dijo Tanya. “Escucharemos todo antes de juzgar”.

“Gracias, Tanya,” dijo fervientemente Edward. “No los implicaríamos en eso si tuviéramos otra opción.”

Edward se movió. Escuchamos cuatro pasos diferentes caminando a través de la puerta.

Alguien olfateó. “Sabía que esos hombres lobo estarían implicados”, musitó Tanya.

“Sí, y están de nuestro lado. De nuevo.”

El recordatorio silenció a Tanya.

“¿Dónde está Bella?” una las otras voces femeninas preguntó. “¿Cómo está?”

“Se nos unirá en un momento. Ella está bien, gracias. Ella está tomando la inmortalidad con una delicadeza asombrosa.”

“Dinos sobre el peligro, Edward,” dijo Tanya despacio. “Escucharemos, y estaremos de tu lado, donde pertenecemos.”

Edward tomó un profundo respiro. “Me gustaría que atestiguaran por ustedes mismos primero. Escuchen-en el otro cuarto. ¿Qué oyen?”

Todo estaba tranquilo, y de repente hubo movimiento.

“Sólo escuchen primero, por favor,” dijo Edward.

“Asumo un hombre lobo, puedo oír su corazón,” dijo Tanya.

“¿Qué más?” preguntó Edward.

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